Salud y Sexualidad

Desintoxicación del cuerpo


Para comprender el término desintoxicación es necesario hablar de lo que la origina: la intoxicación. En el mundo lo tóxico es parte de lo cotidiano. Lo contrario a ese término es lo natural, algo que nuestro organismo sabe, intuitivamente, reconocer de la misma manera como saben los otros animales.
No obstante hay que aceptar que a estas alturas de desarrollo, ya los humanos vamos perdiendo ese “olfato”. Algunas sustancias son tóxicas para los humanos en cierto grado pero, para otras especies no, y viceversa; es por eso que debemos identificar, diariamente, qué nos hace daño y qué no y, como es obvio, alejarnos de las que nos dañan a corto, mediano y largo plazo.

Tóxicos por todos lados
Hay toxicidad en el aire, el agua y en los alimentos aún en su estado natural. También encontramos tóxicos en las medicinas de los laboratorios, en nuestras mismas secreciones, en los insectos o animales que nos atacan; en las radiaciones de los equipos de comunicación que usamos, en fin, en todo lo que químicamente ataca a nuestras células para que ellas cambien el comportamiento correcto de nuestra vida.
Pero no somos seres indefensos, nuestro propio cuerpo tiene recursos para neutralizar una buena parte de todos esos peligros, tenemos una parte inconsciente como es nuestro sistema inmunológico, y otra consciente que es nuestro razonamiento o libre albedrío.
Hay peligros que podemos advertir y neutralizar, así como hay otros que superan nuestros sentidos y alcance, y ante los cuales podemos sucumbir como víctimas en un instante o progresivamente.
Es por eso, que las personas que viven más en contacto con la naturaleza, en el campo, tomando agua de manantial sano, que no tienen electricidad ni aparatos “modernos”, que no viajan constantemente, que tienen una dieta según las cosechas y estaciones del año, viven más y mejor; mientras que los citadinos, modernos, con tecnología de punta tienen más riesgo de padecer enfermedades crónicas, tienen mucho estrés y viven con apoyo médico y farmacológico permanente, sobre todo después de los 35 años.

Autodesintoxicación
Lo más efectivo para autodesintoxicarse, o bien disminuir la exposición a elementos dañinos, es cuidar de lo que comemos, bebemos y usamos; y por otro lado, revisar las “medicinas” que tomamos cuando nos enfermamos.
Hay terapias que sirven para limpiar el cuerpo de tóxicos y tener un organismo resistente, sano y con calidad de vida.
Lo primero es el tipo de alimentación que debemos practicar. Preferiblemente una dieta “vegana”, eso quiere decir, una dieta donde sólo consuma productos de origen vegetal. Eso incluye el consumo de maíz, arroz, trigo y leguminosas como los frijoles, soya en sus diferentes preparaciones; maní y otras semillas; todas las frutas comidas enteras o en jugos y las verduras en ensaladas, cocidas, al vapor, sopas, guisos y sofritas o acompañando diferentes platos. En cuanto a bebidas el agua (3 litros por día), jugos e infusiones de plantas. En todos estos productos hay riesgos de contaminación, por eso debemos saber su origen, sembrarlos o bien saberlos liberar de toxinas. Si no se está listo para ese tipo de disciplina alimenticia, puede anexar productos lácteos y huevos.
Todas las frituras con aceites comunes o manteca al igual que las harinas refinadas como las que se utilizan para elaborar el pan blanco y las reposterías; el exceso de sal y azúcar; son nocivas para la salud. Todas las bebidas artificiales en botellas, cajas latas y sobres; las comidas precocidas o empacadas, son insanas.
Los licores, cervezas, café, cigarrillos y drogas; el exceso de los llamados “refrescos naturales” o refrescos energizantes son generadores de enfermedades. Todas las carnes, sobre todo las industrializadas, y sus subproductos, son tóxicas y elevan las cifras de enfermos de problemas cardiovasculares, obesidad, riñones y cáncer.
Si nosotros somos víctimas de la contaminación, imagine ahora a los animales, sobre todo en nuestros países. Algunas personas piensan que lo malo es el exceso. Este criterio es un paliativo con la consecuencia que la persona estará menos expuesta a los contaminantes de la alimentación antinatural.

Más recursos
Hay otro aspecto que podemos controlar: el tipo de agua que tomamos, una opción es poner el agua al sol en recipientes de vidrio para purificarla, también puede hervirla, filtrarla o ponerle un poco de cloro.
Use los insecticidas caseros con precaución y no permanentemente; es mejor practicar el aseo, la higiene y manejar adecuadamente la basura. En cuanto al tipo de medicina a usar, la mejor es la preventiva y la natural. Las terapias como acupuntura, masajes, sauna, homeopatía, terapia neural, y muchas otras disciplinas; son también algunas sanas opciones de cura.
Tenga en cuenta que la medicina hospitalaria está cargada de técnicas violentas o de química, debemos usarlas en casos de emergencia, cuando queremos diagnósticos cuantificables, cuando puntualmente el paciente no coopera con las terapias naturales o cuando esté en riesgo la vida.
Hay terapias desintoxicantes como: ayunos dirigidos con frutas o jugos, sauna con masaje, acupuntura y plantas medicinales. El mejor desintoxicante es el agua en cantidad necesaria. Además hay depurativos, desparasitantes naturales, regeneradores de la sangre, depuradores del mal olor del cuerpo, limpiadores de los riñones, hígado, lengua y estómago; limpiadores de los intestinos, de los órganos genitales y de los pulmones. Todo esto lo conoce su naturista y él, puede poco a poco depurar su organismo con un solo compromiso, que no siga intoxicando su cuerpo.

TOME NOTA
Francisco Picado Valle, atiende sus enfermedades con medicina natural, plantas, acupuntura, sauna, masajes, regulación de peso y dieta; orientación personal y balance de energías. Clínica de Terapias Naturales y Spa, antiguo cine Rex, 75 varas al lago, mano derecha. Teléfono: 224 -2888 y 8861 7881 y en El Raizón, kilómetro 20.2 carretera Masaya. Teléfono: 2279 9765, E-Mail: terapiasnat@yahoo.com