Salud y Sexualidad

Frotteurismo


Hola estimada licenciada, le envío un saludo a usted y a todos los que hacen este suplemento que siempre leo. Le escribo porque desde hace algún tiempo me ha dado por viajar solo en rutas que van llenas, debido a que me gusta ir rozando mi pene con las mujeres que van en él. También en un par de ocasiones me ha excitado el contacto con hombres, pero uno casi me golpea y ahora hasta miedo me da. Durante este tiempo he disfrutado de esta práctica, sin embargo, he tenido malas experiencias, porque algunas mujeres se han dado cuenta de mi problema. Una vez iba rozando a una muchacha hermosa y ella sintió que iba erecto y empezó a gritarme que soy un degenerado, inmediatamente me bajé del bus con toda la pena del mundo. Pero eso no es lo peor, hay algunas mujeres, que ya han visto mi comportamiento y cuando ven que subo se me corren. No sé qué hacer, ayúdeme por favor. Gracias.
B. C. M.

El problema que B.C.M manifiesta se conoce como Frotteurismo y está considerado una parafilia, es decir una desviación de conducta sexual en la que el placer no se encuentra en el coito sino en cualquier otra práctica. El frotteurismo “consiste en que la persona se excita con sólo frotar su órgano genital o cualquier otra parte del cuerpo con el cuerpo de otra persona que generalmente no conoce y que está ajena a sus intenciones”, manifestó el psicólogo clínico Edmundo Lacayo Parajón.
En muchas ocasiones los frotistas también manosean a sus víctimas, aprovechando la aglomeración de personas. Sin embargo, no se debe confundir el frotteurismo con el placer natural del contacto que se produce entre los cuerpos en determinados lugares y situaciones, como durante el baile con la pareja que lo permite, ni en contactos circunstanciales e involuntarios, en que hay roces de rodillas, muslos, brazos, nalgas o codos, en cualquier lugar en que la distancia íntima es invadida sin protesta”, aclaró el doctor Lacayo Parajón.
Asimismo, el especialista considera que en Nicaragua, producto de las distorsiones y la cultura machista sobre lo sexual, muchos hombres y mujeres, consideran que este tipo de conductas “son normales” y hasta valoran como sinónimo de virilidad que los hijos, hermanos, esposos y demás la realicen. Además, agrega que las mujeres debemos reaccionar ante personas con este problema porque es un comportamiento indebido que aunque obedece a una psicopatología debe ser rechazado.
Según el especialista, existen diversos tipos de frotistas. “A los que sólo logran la excitación practicando froteurismo se les llama exclusivos y no exclusivos a los que pueden tener relaciones normales y suelen tener pareja. Los parciales son aquellos que sólo rozan un poco a su víctima, para excitarse, y luego se masturban recordando la situación, sin embargo, hay frotistas completos que insisten en su roce y tratan de llegar al orgasmo”, acotó.
También mencionó a los froteuristas selectivos, que son los que eligen mujeres de unas determinadas características, algunos incluso las prefieren acompañadas que solas, no obstante, aclaró que hay unos no selectivos para quienes lo más importante es frotarse contra un ser humano vivo y les da igual la edad, el aspecto físico e incluso el sexo de su víctima.
El daño social que los frotadores enfrentan puede llevarlos a perder sus puestos de trabajo, ser agredidos físicamente, enfrentar a la justicia, además de la vergüenza que significa ser descubiertos, mencionó el doctor Lacayo Parajón, quien considera que la experiencia de haber sido tocados o de haber tocado a adultos en el curso de la infancia en circunstancias traumáticas, puede ser una de las causas del problema.

¿Cómo ayudarle a un frotador?
Según el especialista este trastorno sexual requiere terapia psicológica en la cual se buscará la raíz del comportamiento para lograr que la persona encause su líbido hacia las relaciones sexuales con el consenso de ambas partes. Es de suponer que la mayoría de ellos no consentirán ser atendidos, “porque no están locos”, pero la familia debe ser el soporte fundamental para empujarlos a buscar esta ayuda.
Así que a BCM le recomiendo buscar ayuda con un especialista y no omito expresarle que el doctor Lacayo Parajón está dispuesto a atenderlo, así que sólo debe contactarlo.

Recuerden que esta columna está al servicio de ustedes los lectores y que pueden enviarnos sus consultas o sugerencias de temas a lsevilla@elnuevodiario.com.ni

Tome nota: el doctor Edmundo Lacayo Parajón, Psicólogo Clínico, atiende en Altamira D’este, del BDF 1 cuadra al lago, 2 ½ abajo. Telf. 88057986