Salud y Sexualidad

“No me va a ganar el cáncer”


Edith Pineda

Desde hace cinco años, doña Auxiliadora del Socorro Matamoros Castro, batalla por su vida contra el cáncer de senos. Le teme, pero lo enfrenta con valentía. Su principal elemento de defensa radica en que ya lo conoce, y sabe que está a su acecho.
Pese a que la enfermedad la ha golpeado dos veces, doña Auxiliadora no luce abatida, ni presenta signos de querer rendirse. Se revela tranquila y optimista. No obstante, aclara que no pierde de vista su realidad: la lucha contra el cáncer no acaba una vez que toca tu vida. “Uno no se puede dar el lujo de atenerse”, advierte.
La vida de doña Auxiliadora, fue tocada por el cáncer una mañana hace cinco años, mientras se bañaba. Recuerda que se pasó la mano por la mama y se descubrió “un bulto”. Buscó atención médica inmediatamente recurriendo a una unidad móvil de salud que la primera dama de entonces promovía en los barrios gratuitamente. Allí le hicieron la primera mamografía de su vida, a los 49 años, ahora tiene 54. El diagnóstico fue cáncer de senos.
Para doña Auxiliadora fue un resultado devastador. Su primer pensamiento fue que moriría, que dejaría a sus hijos. Una prima tres meses antes había fallecido de esa enfermedad, y ese recuerdo la atemorizaba más.
“Para mí fue como que el mundo se me terminaba porque no tenía mucho conocimiento de qué era el cáncer” dice ahora esta señora que no pierde oportunidad para explicar cómo pueden las mujeres cuidarse de esa enfermedad. “El cáncer se previene cuando se detecta en primera etapa”, dice como la experta que se ha convertido a punta de experiencia.
Tras dos meses del diagnóstico, doña Auxiliadora fue sometida a una operación que extirparía el mal. Luego vino la quimio y la radioterapia, lo más duro del proceso de tratamiento del cáncer, según ella. “Eso es lo más espantoso por sus efectos como vómitos, desvanecimientos, la caída del cabello… Como vanidosas nosotras las mujeres nos sentimos mal… emocionalmente verse sin cabello, sin busto afecta. Ahora somos unas mujeres normales”, comparte.
Pero en la superación de esa dura etapa, doña Auxiliadora no estuvo sola. Su familia, su esposo y la Asociación Nicaragüense de Lucha Contra el Cáncer, Asmucan, fueron sus fuentes de aliento.
Reconoce en su esposo un compañero leal. Dice que estuvo a su lado cuando recibió la noticia de que padecía cáncer. “Hasta lloró junto conmigo, se sintió triste también”, comparte.

La segunda estocada
En Asmucan doña Auxiliadora aprendió que no podía descuidar su salud. Que aquellas personas que desarrollan cáncer, tienen altas posibilidades de reincidencia. En ella se cumplió esto.
Hace más de un año sentía que le dolía la mama derecha. Acudió a la revisión y nuevamente le anunciaron que el cáncer estaba allí. Que otra vez la atacaba.
Esa segunda vez reconoce que lo que la desestabilizó emocionalmente fue revivir mentalmente el sufrimiento de la quimioterapia y la radioterapia. Igualmente asumió el desafío y hoy se declara una sobreviviente de cáncer de mamas, eso sí, siempre en guardia.
“Es un proceso que nosotras no debemos dejar que termine porque de eso depende nuestra vida. El cáncer es traicionero tenemos que tener estudios generales frecuentes para evitar que surja”, explica.
¿Se deprime? “Sí” es imposible no hacerlo dice, pero ella canaliza su angustia ocupando el tiempo en elaborar manualidades que ha aprendido en Asmucan, las cuales luego incluso vende en ferias benéficas. “No le doy oportunidad a la depresión porque es una de las cosas que nos puede llevar a la muerte a las mujeres que tenemos cáncer”, expresa dejando claro que “no me va ganar el cáncer”.