Salud y Sexualidad

Hágase su examen de próstata


Doren Roa

Las expectativas de vida alrededor del mundo han aumentado en las últimas tres décadas, y en el caso de los hombres anda rondando en los 80 años. Es lógico pensar que a esa edad las enfermedades en general aumentan, sin embargo hay algunas específicas de los hombres y en particular del aparato genitourinario, entre estos las de la próstata.
“Hay dos enfermedades que se presentan más en el transcurso de los años: la hiperplasia prostática benigna conocida como el crecimiento de la próstata y, la segunda enfermedad de frecuencia sería el cáncer de próstata. Ambos tienen un tratamiento diferente”, explica el doctor Adolfo Etienne Pérez, urólogo y con postgrado en infertilidad urológica.
Dijo que todos los hombres a partir de los 40 años “empezamos a experimentar el crecimiento paulatino de la glándula prostática, no hay quien se salve de esto”, aseguró, “y este crecimiento cuando es benigno hay algunos hombres que presentan síntomas y otros no. Estos síntomas son de dos tipos: obstructivos o irritativo”, detalló.
“Los obstructivos presentan malestares tales como un chorro débil, pujar para orinar, y los de tipo irritativo presentan ardor para orinar y sensación de orina incompleta, es decir, sienten que queda orina al terminar. Además orinar con mucha frecuencia y despertarse muchas veces por la noche a orinar son parte de este abanico de malestares”, indicó el médico.
“Esos son síntomas fundamentales del crecimiento benigno prostático, pero hay hombres con próstatas pequeñas que los pueden presentar y hay otros con próstatas muy grandes que no los presentan”, advirtió.

Dos modos de tratamiento
El crecimiento benigno de la próstata se puede tratar de manera farmacológica o quirúrgica y cada uno de estos métodos tiene sus indicaciones específicas. “El tratamiento médico para el cáncer de próstata es amplio y va desde la terapia natural conocida como fitoterapia a base de hierbas, hasta medicamentos propiamente dichos”, subraya el experto.
Algunos medicamentos son para el manejo de los síntomas prostáticos que son los conocidos como Alfa-bloqueadores, “esto porque la próstata seguirá creciendo, pero no le dará síntomas al paciente con este medicamento”, advierte.
Hay otra medicación que desinflama y éstos son conocidos como el grupo de los inhibidores de las cinco alfa-reducatasa y, “dentro de este cabe el finasteride y la dutasteride, que disminuyen el tamaño de la próstata. Estas se utilizan cuando la próstata tiene un tamaño intermedio, ni muy grande ni muy pequeña, es decir, como máximo debe tener 50 gramos para poder dar este tratamiento”, explica sigiloso. Valga mencionar que la próstata normal en un paciente debe pesar 20 gramos en un hombre de 40 años.
Pasando al tratamiento quirúrgico, Etienne dijo que se deja para pacientes que tienen una próstata aumentada de tamaño, “pero que además el tratamiento médico no es suficiente para controlar los síntomas, es decir, “ya le diste todos los tratamientos y el paciente sigue igual”, explica.
Según el urólogo, “esta intervención puede ir desde una cirugía a cielo abierto, es decir con herida, o cirugía endoscópica que dentro de esta aparece la famosa RTU (Recesión Transuretral de Próstata), que duele menos que la herida”, afirmó y agregó que después de esta cirugía, queda el paciente sin tratamiento, pero con el chequeo cada año”, indicó. “Y es que tratar una próstata benigna y operarla, no significa que este paciente no pueda desarrollar cáncer después, que son cosas distintas”, subrayó a modo de aclaración.

Prevención por antecedentes
No existe prevención como tal para el crecimiento benigno de la próstata, pues es un proceso natural, dice el especialista que a todos los hombres “independientemente de las medidas que tomemos en cuanto a la alimentación, vida sexual y demás, les crece la próstata de manera benigna”.
En el caso del cáncer de próstata sí existen algunas medidas de prevención, sobre todo cuando hay antecedentes familiares, “entonces estos pacientes tienen que empezar a chequearse a partir de los 40 años de manera forzosa. Año con año deben hacerse su ultrasonido y su antígeno prostático en sangre, y tienen que revisarse por un urólogo con examen dígito rectal o tacto rectal, que ese es el que a nadie le gusta, pero es muy mal hecho porque luego andan con el cáncer y ni cuenta se dan”, criticó.
En caso contrario, todo hombre tenga o no antecedentes de cáncer de próstata debe empezar a chequearse a partir de los 50 años.
Detectar el cáncer de próstata tempranamente es lo ideal, pues el paciente tiene prácticamente un 90% de probabilidades para curarlo, o incluso en manos expertas hasta el 100% con sólo la cirugía, en dependencia de la etapa. “Si se detecta en etapas tempranas se hace cirugía con fines curativos, pero si está avanzado ya no se opera sino que se da tratamiento médico, o se lleva a radioterapia, en algunos casos quimioterapia”, manifestó el doctor Etienne.
Agregó que en casos avanzados se empiezan tratamientos con hormonoterapia y se puede operar para disminuir la carga del tumor, pero ya no es sujeto de cura sino más bien de control”, finalizó.

Tome nota
El doctor Adolfo José Etienne Pérez es cirujano urólogo, graduado de la Universidad de Guadalajara, UDG, y está certificado por el Consejo Mexicano de Urología. Tiene postgrado en infertilidad urológica. Atiende en el Hospital Metropolitano Vivian Pellas, suite 307. Teléfono 2255-6900 o al celular 84343015. Las primeras 10 personas que llamen a este número, obtendrán el 50% de descuento en la consulta.