Salud y Sexualidad

Masaje para todos


Un masaje lo puede recibir cualquier persona que lo desee, aunque lo debe aplicar alguien capacitado o autorizado. El cuerpo humano –-con sus sistemas, órganos y funciones-- es lo más especializado y maravilloso que existe. Los músculos con sus elementos que apoyan los huesos y los tejidos con su sistema de irrigación sanguíneo y linfático; la piel y sus cuidados con el sentido de tacto y la red nerviosa, constituyen las partes que un experto masajista ajusta, relaja y estimula cuando aplica un masaje adecuado.

Masaje, sobada o caricia
Hay diferencias entre un masaje profesional, una sobada y una caricia. Cada tipo de masaje tiene un objetivo, y al finalizarlo la persona tiene que sentir sus efectos, por ejemplo, si es completo, antiestrés o relajante, esa debe ser la sensación final, no sentirse como apaleado. La sobada es una práctica empírica dada más con buena intención que técnicamente, y puede resultar contraproducente. Las caricias no son ninguno de los dos temas anteriores, son expresiones de afecto que se aplican a los seres queridos, a las parejas, o como un gesto de amor o compasión a cualquier persona o a los animales.
Algunas personas consideran el aplicarse un masaje como algo relacionado con lo estético, belleza, lujo o que sólo es para cierto tipo de persona solvente económicamente. Otros lo relacionan con la morbosidad y están muy pendientes si es mujer u hombre quien lo aplica, si se quita su ropa, en qué parte lo recibirá, por pena o porque lo van a criticar. Si bien es cierto que en nuestro medio los masajes profesionales no son una práctica popularizada, cada vez lo va siendo mucho más, y son más las personas que lo aprenden profesionalmente.
Por otro lado, han surgido, no sólo en Nicaragua sino en todas partes del mundo, negocios con trabajadoras del sexo que lo aplican con fines de placer sexual, desvirtuando el efecto correcto o terapéutico del mismo, ya que de lo que menos saben esas personas es de masajes. Hay un masaje íntimo o erótico que recomiendo a parejas, por supuesto, que no son ocasionales, sino establecidas, y que es muy beneficioso para la unión, fertilidad y para borrar traumas de infidelidad o abusos sexuales.

Los masajes tienen historia
Los masajes con el fin de beneficiar al cuerpo humano en todo su contexto son muy antiguos, y la intuición humana, según las épocas, los ha venido practicando. Para los orientales, griegos y romanos fue una terapia de primer orden, tanto para los enfermos y guerreros, como para diferentes dolencias. Después del siglo III, y a medida que la iglesia se fue erigiendo paulatinamente, fueron prohibidos y hasta penados, porque los asociaron a la concupiscencia y al pecado, dado que por muchos siglos se le dio más importancia al alma que al cuerpo. Sin embargo, los países nórdicos y Rusia, que están más lejos de Roma, los siguieron practicando y son los países más especializados en el tema.
Hay masajes relajantes, antiestrés, completo, terapéutico, reflexológico, podal, reductivo y anticelulítico; para embarazadas, bebés, con calor, moxa o piedras; con musicoterapia y aromaterapia; Shatsu, y tantas otras terapias que se complementan para hacer sentir bien al paciente, ya sea enfermo o con buena salud. Si una persona se hace un masaje con un profesional adecuado, tiene una gran sensación de alivio, descanso, relajación, más agilidad, duerme mucho mejor; su circulación se activa, la función sexual se estimula, la piel rejuvenece, los órganos internos se activan y la autoestima se eleva. Hágase un masaje semanal o aprenda a aplicarlos para ayudarse económicamente o para favorecer a su familia.