Salud y Sexualidad

“A Calzón Quitado” con Dra. Heike


Aumento de la vagina después del parto
Queridos lectores(as)
No se puede negar que un embarazo y el parto tengan influencia importante sobre nuestra sexualidad, sobre lo que deseamos, cómo y qué sentimos. A pesar de la gran alegría sobre un nuevo bebé y las grandes responsabilidades (y expectativas de la sociedad) que conlleva el rol de una madre, la mayoría de mujeres no hace un alto en una parte importante de su ser: el ámbito sexual de su personalidad. Por esa razón me encantó la carta de la lectora de esta semana: no se contenta en “aguantar” las secuelas negativas del parto sobre su vida sexual, sino que está buscando información y ayuda. Y eso no es algo tan fácil en Nicaragua, donde todavía a muchas personas les da pena hablar abiertamente con su pareja y su médico sobre sus deseos, necesidades, inquietudes y problemas sexuales.
Pregunta:
“Después del parto de mi primer bebé, mi vagina se quedó bastante ancha, me hace sentir menos durante el sexo con mi marido, y a él también. Además, llevo rato de perder orina cuando tengo un orgasmo, algo que me da vergüenza. ¿Qué puedo hacer?” (C., 26 años)
Repuesta:
Querida C.
La vagina es un espacio virtual que puede expandirse o reducirse para acomodar cosas de tamaños tan distintos, como un pene o la cabeza de un bebé al nacer. Sin embargo, un parto, particularmente de un bebé grande o facilitado por fórceps, puede causar daño a los músculos del suelo pélvico que rodean la vagina, causando esta sensación de menos “resistencia” al momento del coito. Sin éstos, se siente menos el empujoncito durante la penetración (aunque siempre se recomienda prestar atención al clítoris, el punto más sensible del cuerpo femenino, que a menudo no recibe mucha estimulación durante el coito (“común y corriente”).
Este mismo debilitamiento de los músculos pélvicos puede reducir la fuerza de apretamiento de la uretra, el tubito que drena su vejiga. Por eso se pierde involuntariamente orina al momento de “hacer esfuerzos”, como levantar algo pesado, estornudar, brincar, reírse mucho o tener un orgasmo. Pero afortunadamente, se inventaron algunos ejercicios simples y muy eficaces para aliviar estos síntomas y aumentar su placer sexual. Los ejercicios de Kegel son indicados para fortalecer el tono y control voluntario del músculo pubococígeo (“músculo PC”), el principal músculo del suelo de la pelvis.
Da muchos beneficios practicar los “ejercicios de Kegel”, para ambos sexos y todas las edades (aunque hoy nos concentramos en los efectos positivos para mujeres), tanto para su salud en general como para su salud sexual. A través del fortalecimiento de los músculos pélvicos y un aumento en la circulación genital, los ejercicios proveen muchos beneficios:
Previenen y tratan la “incontinencia urinaria de esfuerzo” al momento de toser, etc.
Reducen la probabilidad de un prolapso (caída) del útero, vejiga o recto después de un parto difícil o durante la menopausia.

Aumentan la autoconciencia sobre su área genital.
Facilitan la lubricación y sensibilidad vaginal.
Ayudan a restaurar el tono muscular alrededor de la vagina.
Amplían el placer sexual, facilitan el orgasmo e intensifican su sensación
Ayudan a controlar las contracciones involuntarias vaginales en mujeres, que sufren de vaginismo.
Y, además, como sorpresa para su marido, usted podría contraer sus músculos vaginales fortalecidos durante el coito para “masajear” su pene y así darle nuevas sensaciones.

¿Y cómo se hacen estos ejercicios? Aunque sean simples, por desgracia no hay suficiente espacio para su instrucción en mi sección de hoy. Podría pedir más información a su proveedor de salud, escribirme para obtener un folleto completo sobre los “ejercicios de Kegel” o tener un poco de paciencia y esperar una de las próximas ediciones de “a Calzón Quitado”, que incluirá estos detalles.
Con respecto a su pérdida de orina durante el orgasmo: podría averiguar si este líquido no es, en realidad, lubricación vaginal, que se acumuló en su vagina durante la fase de calentamiento y que sale por las contracciones vaginales durante el clímax. Otra explicación alternativa para esta pérdida involuntaria sería la eyaculación femenina, cuya existencia, por fin, se ha comprobado científicamente.
Sin embargo, si es cierto que es orina y los ejercicios pélvicos no le ayudan a controlarlo después de dos o tres meses, y además le afecta su confianza en sí misma y su vida sexual, le recomendaría consultar a un ginecólogo para realizarse un chequeo y discutir posibles tratamientos quirúrgicos. Con el mismo especialista podría también platicar sobre los pro y contra de una intervención de cirugía plástica controversial llamada “rejuvenecimiento vaginal”, dirigida al estrechamiento de la vagina y que, en mi opinión, conlleva más beneficios para el bolsillo del médico que para la vida sexual de la paciente.
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Dra. Heike Gleser, médica alemana residente en Nicaragua, Máster en Salud Sexual y Reproductiva y miembro del “Colegio Real de Ginecólogos y Obstetras” del Reino Unido. Correo electrónico: calzonquitado@elnuevodiario.com.ni