Salud y Sexualidad

Un amor rudo


Los antropólogos aseguran que si el hombre no tiene algunas facultades de simio masculino, de poco le sirven el romanticismo, la caballerosidad y la galantería para seducir y conquistar a una mujer
Gabriela Casavantes

¿Sabías que hace millones de años las hembras se juntaban a los machos más robustos y violentos? Los antropólogos aseguran que también actualmente las mujeres son atraídas por hombres con orígenes parecidos a los de los simios. Dicen que no buscamos hombres cariñosos, atentos y sensibles, sino que nos sentimos mejor junto a tipos duros y agresivos que nos brinden seguridad y protección.

Pocas oportunidades para los débiles
El prestigiado antropólogo estadounidense Richard Wrangham no confía mucho en las mujeres que describen a su príncipe azul o al amor de su vida como alguien sensible y dócil, ya que “este tipo de hombre se queda fuera porque no resulta protector; las mujeres quieren a alguien que pueda cuidarlas contra la violencia de otros hombres, que tenga capacidad de resistencia, que garantice la procreación y que viva muchos años”.
Los antropólogos aseguran que si el hombre no tiene algunas facultades de simio masculino, de poco le sirven el romanticismo, la caballerosidad y la galantería para seducir y conquistar a una mujer. Según Wrangham, una evidencia de esto la puedes ver en cualquier bar: “los más fuertes siempre se rodean de admiradoras, mientras que los que se autocompadecen y se muestran débiles acaban solos en la barra”.

Los enigmas del cortejo
En los avisos de los periódicos para buscar pareja se ha visto cómo las personas hacen alarde de sus capacidades reproductivas de forma similar a la de los animales. Los estudios han mostrado que al igual que los animales, los seres humanos en general buscamos en la pareja lo que queremos trasmitir a los hijos.
“Cuanto más joven es una mujer, mayor es su capacidad reproductiva, por lo tanto la mayoría de los hombres busca esa condición en una mujer. En cambio, la mujer busca un hombre mayor que ella, que ha tenido más tiempo para acumular recursos para la crianza de los hijos”, señala Robin Dunbar, antropólogo experto. Cuando la relación de pareja se ha vuelto estable, cómoda y segura, y cuando la euforia de la pasión ha decaído, la mayoría de los matrimonios se acostumbran a una relación duradera que carece del goce de la pasión, algunos acuden a terapia de pareja para intentar renovar la pasión entre ellos, otros buscan un romance extramatrimonial y muchos se divorcian. Como asegura Fisher, “muchas veces la pasión y el amor no se concentran en la misma persona; puedes sentir un gran amor por tu pareja de hace mucho tiempo y una pasión incontrolable por alguien a quien conociste recientemente”.

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