Salud y Sexualidad

La obesidad

Está comprobado que es fuente causal de padecimientos cardiovasculares, dermatológicos, gastrointestinales, diabéticos, osteoarticulares, entre otros

En el pasado se solía pensar que un niño o una persona pasada de peso gozaba de buena salud, no obstante, hoy en día hay conciencia de que la obesidad es una enfermedad crónica y como tal tiene múltiples consecuencias negativas para la salud. Está comprobado que es fuente causal de padecimientos cardiovasculares, dermatológicos, gastrointestinales, diabéticos, osteoarticulares, entre otros.
La obesidad es originada por muchas causas y ocasiona diversas complicaciones. Se caracteriza por exceso de grasa en el organismo, se presenta cuando el Índice de Masa Corporal (IMC) en el adulto es mayor de 25 unidades. No distingue color de piel, edad, nivel socioeconómico, sexo o situación geográfica.
Existen recomendaciones sobre la cantidad requerida de los diferentes nutrientes. En cuanto a la energía o kilocalorías, las recomendaciones indican promedios para grupos de personas con determinada edad, sexo y patrón de actividad física. Esto significa que no se dice exactamente cuánta energía necesita una persona, ya que esto depende de sus características personales.
El primer paso para saber si existe obesidad, es conocer el IMC, éste es el peso de la persona en kilos, entre la talla en metros cuadrado.
Clasificación del IMC
Bajo peso = menos de 18.5
Peso normal = 18.5 – 24.9
Sobrepeso = 25 – 29.9
Obesidad = IMC de 30 o mayor
Causas de la obesidad
El hecho de sobrealimentarse es causal de obesidad, particularmente por consumir alimentos ricos en energía que contienen gran cantidad de grasa y azúcar.
El sedentarismo es otra causa de obesidad. Se deben realizar constantes actividades físicas porque es uno de los mayores determinantes del uso de energía.
Existen también causales metabólicas que inducen a la obesidad. El uso energético de las calorías varía considerablemente entre una persona y otra. Algunas personas son más eficientes en lo que se refiere a la utilización de calorías para poder mantener la temperatura corporal y para llevar a cabo los procesos metabólicos.
Las personas que tienen obesidad o tienen riesgo de desarrollarla, deben limitar la cantidad de grasa, cereales refinados y azúcares que ingieren. Los alimentos azucarados o salados ricos en grasa estimulan un consumo excesivo debido a que por su sabor resultan muy atractivos y tienen un bajo poder de saciedad.
Prevención y control de la obesidad
Es importante la prevención y el control de la obesidad. Se debe estimular a las personas a ser más activas físicamente siempre que sea posible, como es el hecho de caminar rápido por lo menos media hora todos los días, o realizar ejercicios, mínimo tres veces por semana.
Los conocimientos nutricionales son fundamentales, proporcionando consejos sobre determinados alimentos, tales como frutas y verduras frescas, leche desnatada o descremada, carnes magras y pescado. Se necesita una ingesta moderada de alimentos a base de harina, cereales integrales y legumbres. Evitar ingerir bebidas alcohólicas, por ejemplo, un litro de cerveza proporciona casi una décima parte de la energía que necesita un hombre al día.
Las grasas deben proporcionar sólo alrededor de un tercio de la energía requerida diariamente. Se debe recordar que la mayor parte de la grasa de los alimentos se encuentran “ocultas o escondidas” en alimentos como carnes, frituras, leche entera, nueces, entre otros. La grasa presente en los vegetales y el pescado, por lo general, es más saludable que la de origen animal.
Asociación Soya de Nicaragua
Soynica
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