Salud y Sexualidad

Regula el crecimiento y metabolismo


El yodo es un mineral micronutriente, necesario para el funcionamiento adecuado de la glándula tiroides, que regula el crecimiento y el metabolismo. Contrario al hierro, el calcio y las vitaminas, el yodo no se encuentra naturalmente en ciertos alimentos. Puede hallarse en algunos tipos de algas y animales marinos, como sardinas, bacalao, ostras, salmón, entre otras.
Algunos vegetales y frutas son ricos en yodo, como las espinacas, chiltomas, hongos, piñas, uvas y espárragos .
La carencia de este micronutriente es la causa principal de lesiones cerebrales y problemas de aprendizaje prevenibles. Asimismo, la carencia de éste puede afectar el cerebro del feto durante el embarazo.
Importante en los adultos
Organismos internacionales que trabajan a favor de la niñez, si la madre embarazada carece de yodo durante este período tiene posibilidades altas de muerte y de presentar aborto espontáneo.
En los adultos, una carencia de yodo crónica puede causar bocio (bulto en la parte anterior del cuello), que es la inflamación de la glándula tiroides producida por el esfuerzo que ésta debe realizar para extraer el escaso yodo que contiene la sangre.
La deficiencia de yodo ha sido prácticamente erradicada en los países desarrollados, gracias a la yodación de la sal, pero en los países poco desarrollados y en zonas en que los suelos son pobres en este mineral, existe riesgo de que la población carezca de yodo en su dieta.
Cuidado con los excesos
Y como los excesos también son nocivos, el abuso del mineral da lugar al hipertiroidismo. Esta enfermedad permite que la glándula tiroides funcione más de lo debido y se manifieste en ansiedad, insomnio, taquicardia, aumento de peso, piel reseca, falta de energía, entre otras molestias.
La solución a la carencia de yodo es fortificar la sal, pero ojo, no porque la sal esté yodada se va a abusar de su consumo. La yodación es el método más apropiado para la administración del yodo.