Salud y Sexualidad

¿Quién trabaja más?

Las parejas suelen verse influenciadas por diversos factores a la hora de dividir el trabajo en casa

EFE
El estudio, publicado en el último número de la revista Journal of Family Issues, pone de manifiesto al mismo tiempo que las mujeres casadas trabajan más en casa que las solteras que conviven con su pareja.
Con los resultados de las entrevistas, efectuadas a cerca de 18 mil personas en 28 países de todo el mundo, los investigadores ratificaron la conclusión que muchas mujeres sabían de antemano: que los hombres trabajan menos en casa que ellas.

Los resultados del estudio
Según el estudio, los hombres dedican nueve horas y media semanales a tareas domésticas, frente a las 21 horas que dedican las mujeres. En términos porcentuales, ellos hacen un 32 por ciento del trabajo y ellas un 74 por ciento.
Pero la novedad de este informe, titulado "Efectos del tipo de unión en la división del trabajo doméstico", estriba en la influencia del matrimonio en el reparto de tareas.
"El matrimonio, como institución, parece tener un efecto tradicionalista en las parejas, incluso en las que consideran que hombres y mujeres son iguales", explicó una de las autoras de la investigación, Shannon Davis, socióloga de la Universidad George Mason, de Virginia.
Las parejas suelen verse influenciadas por factores similares a la hora de dividir el trabajo, según Davis, quien insistió en que "es la forma en la que la sociedad ha definido lo que supone estar casado, la institución en sí, lo que afecta el comportamiento".

El sueldo influye
Otro factor que influye a la hora del reparto de trabajo es el sueldo, ya que, de acuerdo con los investigadores, los hombres que ganan más que sus parejas trabajan menos en casa que los que perciben un salario similar o menor.
Por países, Suecia, Noruega y Finlandia --los que cuentan con un mayor porcentaje de parejas que conviven sin estar casados-- son los más equitativos a la hora de repartir las tareas del hogar.
Para llegar a estas conclusiones los autores pidieron a mujeres y hombres de todo el mundo, pero sólo a un miembro de cada pareja, que relataran la distribución diaria del trabajo en su caso particular y analizaron sus respuestas teniendo en cuenta factores como tiempo-disponibilidad o género-ideología entre casados y no casados.