Salud y Sexualidad

Lactancia materna

Existen ideas que con el tiempo van formando parte de nuestra cultura, sin embargo, en la actualidad la ciencia va descartando algunos de estos mitos

La lactancia materna es la alimentación por excelencia, ningún alimento le iguala. Amamantar garantiza en el niño un óptimo desarrollo.
Dada las ventajas y bondades de esta forma de nutrición, la Asociación Soya de Nicaragua aconseja a todas las mujeres a ejercer esta práctica y les aclara algunos aspectos.
MITO: “Hay madres que no producen suficiente leche”.
REALIDAD: La verdad es que el bebé, al igual que cualquier cría mamífera, controla la cantidad de leche que debe producir su madre. Hay que respetar la demanda del niño, dejando que tome lo que necesite, asegurando una correcta posición de amamantamiento al pecho. Se concluye que un bebé que succiona correctamente del pecho, respetando su demanda y sin interrumpir la mamada, es capaz de controlar la producción láctea.
MITO: “La lactancia debe ser manejada por la madre, o sea, amamantar cada 2-3 horas, quince minutos de cada lado, organizando la conducta del bebé y dejando ese tiempo para que se llenen los pechos”.
REALIDAD: El concepto anterior es remoto y debe ser desterrado. Investigaciones científicas demuestran que la lactancia restringida a horario, está asociada al fracaso de la lactancia en un alto número de casos por no respetar las necesidades biológicas de los bebés. La lactancia es perfectamente controlada por las necesidades del bebé, éste sabe cuando quiere y necesita mamar, si bien algunos siguen un horario bastante fijo, otros son más impredecibles y no piden a ritmo fijo, pero todos lo hacen bien. El reloj apareció muchísimos años después que la humanidad amamantara. También es el niño quien suelta el pecho cuando está satisfecho. Las glándulas mamarias femeninas ‘no son reservorios de leche’ que el niño deba vaciar en las tomas, sólo son capaces de acumular leche, pero la mayor cantidad de lo que el niño consume se produce en el momento mismo de la mamada, mientras succiona.
MITO: “El bebé está usando el pecho de chupete, y eso no está bien”
REALIDAD: Los patrones de succión del niño varían de acuerdo con sus necesidades, de este modo el niño muestra una succión nutritiva y otra de consuelo (que es la que no está bien vista equivocadamente). Esto es porque el niño encuentra en el pecho no sólo el alimento que necesita, sino también el contacto y consuelo que es tan importante como el alimento mismo. Si el niño se siente solo, si simplemente necesita el cariño de su madre, seguramente pida de nuevo el pecho, aunque hayan pasados pocos minutos de la última toma. Concluimos entonces que el pecho es fuente de alimentación y consuelo, iguales de importantes para el desarrollo del niño.
MITO: “La madre que amamanta debe tener una dieta especial y restringir ciertos alimentos, para evitar gases y cólicos en los niños”.
REALIDAD: Es muy frecuente escuchar que la madre que amamanta no debe ingerir ciertos alimentos que puedan cambiar el sabor de la leche, como huevos, repollo, limón, yuca, arroz, frijoles, leche, cuajada fresca, cerdo, que además pueden ser la causa de gases en los bebés. El único alimento que se relaciona con cólicos es la leche de vaca consumida por la madre (en algunos casos), el resto de los alimentos pueden ser ingeridos, y si bien es una realidad que la leche cambia de sabor y color por la dieta de la madre, eso no significa que el bebé no lo acepte, el bebé amamantado se habitúa a alimentarse con una leche que tiene distintos sabores, y esto tiene un importante sentido, ya que lo va entrenando para lo que será su comida cuando sea más grande. Es conveniente si, que la madre limite el consumo de café, bebidas colas, té, chocolates, que pueden provocar irritabilidad y llanto en los bebés.
Asociación Soya de Nicaragua ‘Soynica’
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