Salud y Sexualidad

Después del sexo

La posibilidad más abierta y libre de sexo para los hombres ha hecho perder el encuentro íntimo y cercano

Motivo frecuente de queja entre las mujeres: ellos desaparecen después del sexo, mientras nosotras nos quedamos esperando que la historia continúe. Una de las causas de esta dolorosa realidad es que con la liberación sexual se ha perdido una parte importante e íntima que solía reservarse al sexo.
La posibilidad más abierta y libre de sexo “gratis” para los hombres ha hecho perder una de sus facetas sagradas, de encuentro íntimo y cercano. La exterioridad de la genitalidad masculina y su tendencia “animal” de distribuir su semilla en la mayor cantidad posible de hembras la convierte en una conducta poco consciente.
La naturaleza interior de la genitalidad femenina induce a que la selectividad sea un poco mayor. La sensación femenina suele ser que para dejarse penetrar por la energía sexual de un hombre, es necesario algún criterio de selección más fino. Esto significa, en términos generales, que cuando una mujer decide acostarse con un hombre es porque suele haber algo más de él que le gusta, además de su cuerpo.

Sexualidad femenina es más compleja
El hecho que a los hombres “no les cueste nada” acceder a la sexualidad de una mujer, ha jugado en contra, porque así el intercambio sexual ha perdido sentido. La sexualidad femenina no responde exclusivamente a la genitalidad; en general es más completa y suele incluir también el aspecto emocional. Los hombres no suelen tener conciencia de la importancia de esta integración para su propia satisfacción.
El ciclo de respuesta sexual, coincidiendo con el de la energía, tiene cuatro fases: estímulo (correspondiente al deseo), carga (que coincide con la excitación), descarga (asociada con el orgasmo) y recuperación (que se vincula con la fase de bienestar en el encuentro sexual). Los hombres suelen terminar sus encuentros antes de cerrar verdaderamente el circuito es decir, en la fase de descarga, después del orgasmo. Muchas veces les gustaría que la mujer con la que están desapareciera, por eso suelen necesitar una y otra vez diferentes encuentros, porque no quedan realmente satisfechos, hasta que se conectan con el amor.

Una "nueva" adicción femenina
En muchos casos, puede existir un proceso de adicción. La mujer se vuelve adicta a sentirse querida, tocada o acariciada. Necesita ese contacto para sentir que existe. Se produce una compulsión ante lo ilusorio del vínculo, porque en realidad ese hombre, que luego desaparece, no la consideró en sí misma, a ella, como valiosa, importante, sino como un objeto para satisfacer una parte de su necesidad también adictiva.
¿Por qué no me llamó más? Muy probablemente, porque te apuraste a compartir con un desconocido (al que no le costó nada el intercambio) una parte muy profunda de tu intimidad, sin saber si él realmente quería sexo contigo. Quería sexo y tú estabas allí para dárselo, como podría haber estado cualquier otro cuerpo.
Si la intención es un encuentro, date tiempo a saber qué quieren ambos, sin adicciones, eligiendo desde la abundancia y la plenitud, sin quedarse “atrapados”, sino decidiendo mutua y conscientemente el encuentro.

Nuevosonora.com