Salud y Sexualidad

El gateo

La tutora o madre puede estimular el gateo haciendo la acción, ya sea delante del niño, invitándolo a seguirla o bien detrás

Después de los seis meses, las niñas y niños comienzan a experimentar movimientos de arrastre que se conocen comúnmente como "gateo". En esta etapa hay que permitirle al bebé que haga esta acción a como quiera, señala Carla Peralta, promotora del Centro de Atención al Desarrollo Temprano (ADT) del barrio Germán Pomares.
La Asociación Finlandia-Nicaragua es la que apoya este ADT, afirma Peralta al explicar que algunos niños gatean sobre las manos y rodillas, otros se arrastran sentados, apoyándose en manos y nalgas, otros combinan los movimientos de arrastrarse, rodar y dar pequeños brincos.

Respetando el ritmo del niño
La tutora o madre puede estimular el gateo haciendo la acción, ya sea delante del niño, invitándolo a seguirla o bien detrás, simulando que lo quiere alcanzar. Todo esto despacio, suave, con mucho cariño, respetando el ritmo del niño.
El juego en sus diferentes formas anima al gateo. Un ejemplo, la madre se esconderá tras una cortina o mueble --bajo la mirada del niño-- para que éste la busque, o bien sonará un pito o un chischil para que el menor mediante el sonido encuentre lo que busca.
En los ADT que atiende Soynica, la promotora encargada suele organizar concursos de gateo entre las niñas y niños y se premia al que llegue primero a la meta.
Entre los diez y doce meses el niño probablemente intentará ponerse en pie. Si no lo hace hay que apoyarlo para que lo haga, dejándolo en esa posición, en el borde de una cama, para que juegue y ejercite sus piernas. Hay que motivarlo a desplazarse apoyado en la cama dando pasitos a los lados.

Los juegos
En esta edad del desarrollo, un niño normal está muy dado al jugueteo, a practicar cambios de posición y a experimentar diferentes alturas. Algo que deben tomar en cuenta los mayores es nunca lanzar al aire a un niño para luego agarrarlo. Esta mala práctica suelen hacerla muchos familiares, arriesgando la seguridad del bebé.
Alrededor de los seis y siete meses, a las niñas y niños les encanta jugar con el cabello de las mamás mientras se alimentan. Esto se debe a que en esta época desarrollan el control manual y aprenden a distinguir con el tacto diferentes formas de materiales. Para mejorar la aprehensión, las cosquillitas en las palmas de las manos y en el dorso para que las abran y las cierren, resultan ser muy efectivas.
Otro ejercicio de coordinación es la de agarrar las manos del bebé y hacerle palmas y tortillitas, acompañando esta acción con un canto.
Otras experiencias que le permitan ejercitar los movimientos de las manos y la presión en forma de pinzas, es la de enseñarle a pasar las hojas de una revista con imágenes llamativas, usando los dedos índice y pulgar.
Para el desarrollo del lenguaje y la audición nada mejor que entonarles canciones infantiles con buena vocalización, hasta que se familiaricen con las mismas. Se les motivará a producir sonidos y con correcciones suaves con todo amor se les apoyará a la buena pronunciación. Si pronuncia bien hay que celebrárselo.
Si estando cerca de grifo, el menor pretende pronunciar la palabra agua, y en vez de ello dice aga, la mamá o tutor abrirá la llave y dirá “el niño quiere agua”. Hay que hablarle el mayor tiempo posible y permitirle que escuche otras voces humanas y de animales. Cuando emita un sonido, el tutor lo deberá repetir, expresando alegría o sorpresa. En todo momento hay que mantener actitudes positivas, alegres, consistentes, seguras y firmes frente al niño.

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