Salud y Sexualidad

La “compra” de servicios sexuales

Algunos hombres han sido ya condenados por el tráfico de esclavas sexuales, pero ninguno hasta ahora por pagar los servicios de mujeres obligadas a prostituirse

El gobierno británico estudia actualmente una propuesta mediante la cual se castigaría a los varones por comprar los servicios sexuales de una prostituta, como ocurre ya en Suecia.
Así lo señala el diario “The Guardian”, según el cual con la penalización de la compra, en lugar de la venta de esos servicios, se trata de combatir el fuerte incremento del tráfico de mujeres.
Según fuentes oficiales, un 85 por ciento de las mujeres que trabajan en los burdeles británicos son extranjeras.
Criminalizar a los que paguen
Entre los principales impulsores de ese proyecto, no confirmado oficialmente, figuran la ministra del Interior, Jacqui Smith, la fiscal general, Patricia Scotland, o la líder de los Comunes, Harriet Harman.
Algunos hombres han sido ya condenados por el tráfico de esclavas sexuales, pero ninguno hasta ahora por pagar los servicios de mujeres obligadas a prostituirse.
Entre las propuestas consideradas están las de publicar los nombres de los individuos a los que se vea buscando en automóvil a prostitutas, práctica que es ya ilegal aquí.
Pero muchos creen que la medida más eficaz consistirá en criminalizar a todos los que paguen por ese tipo de servicios, ya sea en la calle o el burdel.
¿Parte de la sociedad?
Para Fiona Mactaggart, parlamentaria y ex secretaria de Estado encargada del tema de la prostitución, no es aceptable el argumento según el cual la prostitución es una parte inevitable de la sociedad.
“También ha habido siempre asesinatos, y ello no significa que debamos aceptarlos. El precio que las mujeres pagan por la prostitución es elevadísimo. Y cuando más vulnerable es la mujer, más barata es para el hombre”, explica la diputada.
Suecia penalizó hace ocho años la compra en lugar de la venta de sexo, y según los defensores de esa medida, el país escandinavo ha logrado así reducir drásticamente el número de burdeles y de clientes.