Salud y Sexualidad

Pesadilla

Nadie tocó a su puerta, pero cuando abrió era Margarita, con su hija. Ella siempre se había asombrado de la capacidad succionadora de vida que tiene la descendencia

Jove

Cuando comenzó su día, era la hora de los altos contrastes.
Julia estiró la mano tratando de desperezar al sol, pero ya era muy tarde, el proceso irreversible del ocaso, fatalista como un pequeño final, es siempre exacto e inevitable.
Se hacía de noche sin su permiso, retrajo su mano y se quitó los trozos de sol que se le habían quedado embarrados en los dedos.
Lentamente fue estirando cada músculo de su cuerpo, uno a uno, y sintiendo con cada poro de su cuerpo, incluso los dedos de los pies sobre el pasto verde del muro en el que estaba.
Nadie tocó a su puerta, pero cuando abrió era Margarita, con su hija. Ella siempre se había asombrado de la capacidad succionadora de vida que tiene la descendencia.
"Es el desvelo" -- se disculpa Margarita, leyéndole el pensamiento, o no, más bien escuchándola, porque Margarita grita con el pensamiento. Sin embargo, Julia sabe que no es cierto.
Margarita tiene la misma edad que ella, pero por "condones rotos de la vida" había dado vida prematuramente y Julia es testigo objetiva del cambio cósmico de Margarita:
No es solo hinchazón. No son solo secreciones. No sólo es el desvelo.
Julia sabe que al dar vida… dejás de tener vida. La hija le succionaba la vida a Margarita por los pezones.
Margarita sabe que dar vida es quitarse la vida. Margarita interpretó este largo silencio como un gesto de ‘malvenida’.
"Es la niña" - le dijo telepáticamente a Julia.
"Sí, tenés razón" - le contestó apaciblemente por el mismo medio.
Margarita se fue arrastrándose por las sombras que la luz de la luna le ofrecía. Julia se olvidó de mencionarle que transitar por los techos era más recomendable en estas circunstancias.
Despertó sobresaltada, Julia sabe que Margarita no está embarazada, que dentro de su vientre carga algo, pero es una bomba de tiempo.
Quiere llorar porque son las mujeres quienes cargan con el signo de morir con el mismo instrumento que dan la vida.