Salud y Sexualidad

El Síndrome del divorcio

Una forma de maltrato infantil que tendrá repercusiones psicológicas en el niño y que puede engendrar problemas psiquiátricos de por vida

Todos los niños se ven afectados por los divorcios de sus padres, pues a menudo son incapaces de comprender por qué mamá y papá ya no se quieren. Sin embargo, el divorcio puede ser más inocuo si es bien manejado, si las actitudes de los progenitores son maduras y controladas.
En los casos más tortuosos, en los que los padres llegan a un clima de hostilidad y reproches continuos, los hijos sufren, y fruto del odio entre los mayores puede surgir el denominado Síndrome de Alienación Parental (SAP).
Manipulación y daño
Este trastorno se resume en la manipulación del niño por parte del progenitor. Éste intentará enfrentar al pequeño a su padre o madre de forma sistemática y acabará por despertar en él un sentimiento de odio y desprecio, que nada tiene que ver con un razonamiento lógico.
Uno de cada cuatro menores cuyos padres están inmersos en un proceso de divorcio con conflictos por su custodia sufre el síndrome, según un estudio llevado a cabo por varios profesores del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada, España.
Richard Gardner, de la Universidad de Columbia, definió por primera vez el SAP, en los años 80, como un problema que afecta principalmente a niños con edades comprendidas entre los nueve y los 12 años. Con frecuenta el miembro de la pareja que ‘machaca’ a su hijo contra su ex cónyuge es el varón, pues la custodia corresponde a la madre en la mayoría de los casos.
Si se trata de una separación, es habitual que el problema nazca de la preocupación de uno de los progenitores cuando los hijos visitan al otro.
“Llamame en cuanto llegués” o “Si te da miedo, iré a buscarte” son desvíos que pueden manifestarse en un primer momento y que, si el niño es mentalmente frágil, tenderán a generar una ansiedad desmedida que constituye el primer paso hacia una dolencia psicológica infantil, por desgracia, cada vez más común.
Graves repercusiones
Y es que, por duro que parezca, inducir un síndrome de Alienación Parental es una forma de maltrato infantil que tendrá repercusiones psicológicas en el niño y que puede engendrar problemas psiquiátricos de por vida.
Depresión crónica, trastornos de identidad e imagen o el desarrollo de una personalidad enferma son sólo algunos ejemplos que, en el peor de los casos, conducirán al enfermo a considerar la más trágica de las soluciones a su malestar: el suicidio.
Dr. Carlos Manuel Fernández Tenrreiro.
Psiquiatra. Profesor de Psicología.
Universidad Centroamericana.
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