Salud y Sexualidad

Entre primos y parientes

Una conversación de amigas lleva a Margarita a recordar un encuentro intenso en el cementerio, en el interior de un carro, después del entierro de su tía

Estelí, con su nueva obsesión con los idiomas, ha decidido aprender todas las lenguas cultas del mundo, comenzando con el alemán.
“Lengua culta entre las cultas lenguas del mundo”, señala una nota periodística de un diario alemán en el cual dos hermanos, mujer y hombre, se han dejado consumir por su pasión tantas veces que tienen cuatro hijos, de los cuales ninguno vive con ellos, puesto que las leyes alemanes impiden ese tipo de uniones y condenan al hombre (¿por qué no?) a prisión.
“Estamos en los últimos días --sostiene Estelí, sin darse cuenta de que se acerca al fanatismo apocalíptico-- que primos puedan intimar eso se entiende, aunque no es correcto. Pero hermanos… eso es pecado entre los pecados”.
“Yo conocí -- agrega leña al fuego Julia -- a unos hermanos chilenos que entre copa y copa se entregaron a la pasión carnal.
¿Y están libres?, pregunta Estelí ofendidísima.
“Estaban en Francia y ahí ese tipo de cosas son legales”, – aclara Julia.
“Ve y ahora, en nombre del progreso, nosotras también tenemos la obligación de aceptar esas cochinadas”.
“No tenemos que aceptar nada --interviene Margarita con un tono sospechoso-- pero aquella que no halla visto con malos ojos un primo que tire la primera piedra”.
“Uyyy -- reacciona Julia con asco -- después te sale el niño fallado”.
“Eso ni se me ocurre, no es correcto, son familia, debería estar prohibidísimo – puntualiza Estelí”.
“Pues depende” -- dice Margarita -- ¿se acuerdan cuando murió mi tía Dominga?
“Sí, bien triste ¿no? -- recuerda Estelí. No le detectaron el cáncer”.
“Le dijeron que era un hongo --aclara Julia-- , pero no era tal, era un cáncer”.
“La quimio no le hubiera ayudado en nada, quizás a sufrir menos si le hubieran detectado a tiempo la enfermedad -- explica Margarita.
¿Eso qué relación tiene con nuestra conversación? -- pregunta confundida Julia
“Mucho y nada, ¿se acuerdan del hermano de mi tía? --prosigue Margarita-- pues él y yo tuvimos un encuentro bien intenso en su carro después del entierro de mi tía”.
¿Qué? – protesta Estelí furiosa… casi haciéndole el signo de la cruz a Margarita que para ella ha alcanzado el límite de las perversiones.
“No voy a decir que no fue emocionante, después de todo, legalmente es mi tío”, -- trata de aligerar el asunto Margarita.
¡Es tu carne, tu sangre!... eso no está bien --dice casi gritando Estelí, con la clara disposición de castigar a golpes a Margarita.
“Es que el hermano de mi tía no es realmente hermano de mi tía, es adoptado, hija de crianza. Una señora se lo dejó a mi abuela recién nacido, pero no es sangre de mi sangre – explica Margarita – es como si fuera, pero no es, entonces no hice nada malo”.
Margarita da por terminada la conversación. Estelí tiene duda si eso califica como un pecado, después de todo es legalmente un familiar.
Julia por el contrario se pregunta si su primo alguna vez la vio con malos ojos, porque ella sí.