Salud y Sexualidad

La prueba del VIH

Hacerse la prueba del VIH debe dejar de ser en sí un estigma. Debe tomarse por lo que es: un acto de responsabilidad

Javier Poveda

“Como a los 18 años tuve un accidente en el que perdí mucha sangre y tenían que hacerme una transfusión, pero me dijeron que me iban hacer una prueba para ver mi tipo de sangre. Entonces me la hicieron. Después mi mamá entró llorando al cuarto, no era por mi estado del accidente, sino porque le habían dicho que yo tenía VIH”.
Eso nos narra Elizabeth (nombre ficticio), de 25 años de edad, a quien sin ningún cuidado, con toda la frialdad del mundo y sin medir las consecuencias, el médico le reveló el resultado de los exámenes.
Meses después del deprimente golpe emocional y superar el trauma causado por la dura noticia, se enteró de que su novio le había transmitido la enfermedad.
Posteriormente la joven se hizo otra prueba del VIH, pero esta vez acompañada de la consejería que tanta falta le hizo en el primer momento.
Tacto psicológico e información
Para Elizabeth, conocer que era positiva fue una casualidad y por ese desconocimiento en algún momento pudo haber contagiado a otras personas. Por eso, la prueba del VIH realmente es una necesidad, principalmente en los adolescentes que con poca información e imprudencia se envuelven en relaciones sexuales.
El objetivo de la prueba es evitar la transmisión de la enfermedad a terceros. Sin embargo, uno de los mayores impedimentos para su realización es el miedo a ser estigmatizado con el simple hecho de visitar una clínica o un centro de salud para conocer el estado de su sangre.
Por eso, cuando se habla de prueba del VIH hay una parte fundamental que forma parte de ésta: la consejería, la cual se aplica antes y después. Antes de la prueba la conserjería se convierte en un espacio en el que a las personas se les habla sobre las diferentes formas de transmisión de VIH , se aclaran dudas y temores. Eso nos explica Marilyn Mora, Consejera sobre VIH.
Para esta especialista, ese miedo es causado por el estigma y la discriminación. “Esas son barreras que impiden que los chavalos y las chavalas se hagan la prueba”. Agrega que la ley 238 establece que las personas tienen derecho a hacerse la prueba de manera confidencial y que los resultados se le entreguen sólo a quien se practica la prueba.
Una prueba por etapas
La especialista comenta que tres meses luego de la prueba la persona tendrá que volver a la clínica, a eso se le llama “período de ventana”, durante el cual no debe haber conducta de riesgo (posibles formas de transmisión). En esta etapa se deberá hacer una prueba y nuevamente esperar tres meses más para el análisis de confirmación.
Cuando el resultado de la prueba es negativo es más fácil para ambos. En caso de salir positiva, hay un cambio. Se generan emociones negativas y sentimientos encontrados. Por lo general, sin importar la edad, surgen reacciones de negación: “Esto no me puede pasar”, ¿por qué a mí?
Éste es un momento difícil y la persona que brinda la consejería debe estar calificada para ser un apoyo moral y emocional para el paciente.
Cuando ya se ha superado la etapa de aceptación, la persona portadora del virus puede seguir recibiendo apoyo de grupos de autoayuda a través de organismos como Asonvihsida o Xochiquetzal, en los cuales los portadores se enteran de que hay muchas personas con sus mismas dudas, con las que se puede compartir, reducir el negativismo y superarlo. Esa es la fase más productiva, luego siguen los chequeos médicos que sirven para conocer en qué etapa está la enfermedad y si califican o no para la terapia antirretroviral
Lo importante, según la consejera, “no es pensar en la posibilidad de salir positivo o negativo, sino en la responsabilidad de que si te protegés no es necesario llegar a vivir con VIH o no van a tener esa posibilidad”.
Ten en cuenta que:
• Hay dos tipos de prueba para detectar el VIH. Las primeras se conocen como Pruebas Preliminares, éstas son muy subjetivas, ya que pueden resultar positivas aunque tu cuerpo no tenga el virus, y pueden dar negativo aunque lo tengás. Para ello se realiza la segunda prueba que se llama confirmatoria, con la que sí se descartan todas las dudas y se da un resultado definitivo.
• La prueba confirmatoria se conoce como Western Blood, con ella los médicos pueden decir si tenés o no tenés VIH.
• VIH no es lo mismo que sida. El Virus de Insuficiencia Humana no tiene síntomas ni signos. El sida sí, pero varían según el caso.
• Tener VIH no es sinónimo de muerte. Hay toda una vida por delante. El tratamiento se consigue gratuitamente en algunas ONG o en el Ministerio de Salud.
• Las pruebas son gratuitas y se pueden hacer en todos los Centros de Salud de Managua y las cabeceras departamentales.
Agradecemos al doctor Carlos Escorcia, Responsable de Laboratorio de Fundación Xochiquetzal por esta información.
Cifras
Las estadísticas del Ministerio de Salud señalan que en el primer semestre de 2007 se reportaron 337 casos, de los cuales 221 son hombres y 115 mujeres.
Del total, 261 son portadores del virus, 52 tienen el Sida y se calculan 23 fallecidos.
Además señalan que se reportaron ocho casos nuevos en mujeres embarazadas captadas al semestre. Las cifras especifican que 316 casos se transmitieron vía sexual, de los cuales 285 son parejas heterosexuales y 31 son hombres que tuvieron sexo con hombres, los 20 restantes corresponden a transmisión vía perinatal.