Salud y Sexualidad

El placer de la autocomplacencia

Regularmente la autocomplacencia inicia en la etapa adolescente, comprendida entre los 10 y 14 años, o sea durante el despertar de la sexualidad

Doren Roa

Hay cosas que la sociedad y la religión han prohibido. Por ejemplo, el tocarte, explorarte y así darte placer vos mismo, con tus manos. A esto se le llama autocomplacencia, anonismo y también es conocido peyorativamente como masturbación.
La autocomplacencia no es más que una manera de alcanzar placer sexual a través de sus mismas acciones, en donde va involucrada una serie de factores muy importantes como el erotismo a nivel personal, fantasía, para lo que utilizan su cuerpo para satisfacer otras partes del mismo.
Marcela Martínez, médica en salud reproductiva y encargada del Área de Educación y Comunicación Social de la Fundación Xochiquetzal, nos explica un poco más al respecto. “Esta práctica es individual, de modo que no hay edad específica. Sin embargo, hay algunos márgenes que dictan que se da regularmente en la etapa adolescente, comprendida entre los 10 y 14 años, o sea durante el despertar de la sexualidad”, ilustró la especialista.
En muchos casos, este despertar sexual se da de manera accidental, es decir, hay roce de genitales o pezones, en el caso de la mujer; y es cuando sienten escalofríos diferentes a los que están acostumbradas a sentir. A esto la doctora refirió que “sencillamente la autocomplacencia no se planifica, el despertar es así…”.
Autocomplacencia vs masturbación
El término “masturbación” ya no se usa, comentó la especialista, y para justificar el desuso explicó el concepto de la palabra y su significado. “La masturbación significa tocar algo con las manos sucias, en cambio es distinto hablar de autocomplacencia, ya que esto implica darte placer a vos mismo, con tu propio cuerpo. Por eso hemos acarreado un valor negativo respecto a la práctica de la masturbación”, detalló.
La necesidad de la autocomplacencia se da por igual en hombres y mujeres, “las mismas ganas le dan a ambos sexos, lo que pasa es que se involucra la construcción social donde influye el mito que a la mujer no les dan ganas porque ella se desahoga cuando pasa por su período menstrual y el deseo por la experiencia sexual es menor. Por el contrario”, continuó explicando la médica, “en los hombres, que no tienen ese desahogo, las necesidades y las ganas son más abundantes”.
El acto de la autocomplacencia lo practican tanto hombres como mujeres, adolescentes como adultos, y aun estando en pareja, siendo este último otro mito en torno al tema. “Como ya estás casado o emparejado, no necesitas del autoplacer, pero si la persona de vez en cuando desea tener este tipo de prácticas, hay que entenderla”, advirtió Martínez.
Los mitos acerca de la autocomplacencia
La doctora detalló que en cuanto a los mitos sobre la autocomplacencia, existen diversidad de ellos. “Te van a salir pelos en las manos o se te va a pintar en la frente una frase o palabra que delate que estabas autocomplaciéndote en el baño, y por eso nunca salías”.
Otro de los mitos es que si lo hacés con mucha frecuencia te volvés loco (a) o empezás a padecer de ansiedad, o te dejará un trastorno en el futuro. Realmente la documentación ha referido todo lo contrario, debido a las ventajas que proporciona la autocomplacencia.
“Un ejemplo vivo es el factor de aprendizaje individual”, argumentó la especialista. “Esto significa que cada uno de nosotros descubre las zonas donde nos da mayor placer sexual, vamos identificando nosotros mismos los lugares donde nos gusta que nos acaricien, podemos medir la intensidad y el ritmo de esas caricias; en fin, es una forma de conocer tu propio cuerpo”.
Otra ventaja es que te favorece como incentivo para mejores resultados en la relación sexual. “Muchas veces a las mujeres nos han inculcado que no podemos dar el primer paso para iniciar el acto sexual porque tu pareja pensará que sos muy aventada y tendrá dudas de tu buena reputación.Por esto, muchas mujeres se ven inhibidas para darse esa libertad mental”, agregó.
Es válido recordar que para autocomplacerte debés de darte tiempo, con calma, sin prisa… eso es importante, recomendó, además es algo íntimo, privado y una práctica sexual segura ante las enfermedades de transmisión sexual, aseguró.

Iguala tus deseos
Muchas veces el autoplacer iguala los deseos sexuales. “con esto me refiero a que si uno de los que conforman una pareja sexual es más ardiente que el otro, la autocomplacencia puede servir para ponerse a tono previo al acto y así disfrutarlo por igual. Vos mismo podés inducir a tu pareja cómo, dónde y cuándo tocarte para así no quedarte con las ganas por la falta de información, y de esta forma evitar las disfunciones orgásmicas”, es otro de los consejos de la especialista. Finalmente, la doctora mencionó que no hay perjuicio para la persona, mientras no exista un cuadro de ansiedad y una compulsión incontrolable que no te permita trabajar, estudiar o concentrarte porque estás conectado con la idea de autocomplacerte. Esos son casos extremos y deben recurrir al psicólogo. Todo debe tener su medida manteniendo el control de nuestros deseos y acciones.

Agradecemos a la Fundación Xochiquetzal y a la doctora Marcela Martínez por facilitarnos la información. Y no te olvidés de recurrir al servicio telefónico de dicha fundación en caso que necesités apoyo emocional, orientación e información. Llamá a “Línea con vos” al teléfono 249 6190 de lunes a viernes de 8 a.m. a 8 p.m., y los sábados de 8 a.m. a 6 p.m.