Salud y Sexualidad

Un amor, todos los amores


“Vengo a ofrecer mi corazón”, le cantó el músico a Julia, con la clara intención de deslumbrarla, del tercer mundo al fin, es decir, que a los argentinos con su costumbre de creerse europeos les parece que Centroamérica esta en algún lugar del tercer mundo, aunque éste sea un lugar geográfico abstracto.
Julia se tomó la situación con actitud deportiva. El tercer mundo, al menos esa nacionalidad imposible que reúne bajo una ignorancia en mayúsculas “tantos saberes dispersos”, no la ofende, en particular si trata de obtener una buena noche de placer erótico y quizás algo de acción, ya que por alguna razón tercer mundo es igual a sexo salvaje.
Así que pronto se animó para la frase cliché: “Me encanta Mercedes”, le dijo Julia al músico argentino, y para despertar en él sus aires de autosuficiencia, macho protector y semental que todo lo sabe, agregó: “También el tango argentino es bonito”.
Por supuesto, él de inmediato recogió el guante y se vio en la necesidad de explicarle algunas diferencias puntuales sobre la música, “diferencias argentinas”, pensará después Julia cuando el fuego de su vientre se haya consumido en los besos del músico.
“El folclore argentino es más la zamba, el cueca, más los sonidos andinos. La temática es muy distinta, es la naturaleza de la región, la gente, los paisajes”, le dijo el músico sobre cuestiones propiamente dichas de cualquier folclore, que cualquier persona de esa región se sienta identificada más allá del cambio del tiempo.
Julia lo observa con sus ojos flameando de pasión, decide guardar prudente silencio, aunque sus palabras, su forma tan íntima y natural de hablarle la tiene atrapada.
“El tango es distinto, porque sus raíces no son latinoamericanas. El tango habla mucho de un sentimiento interno de la persona, es muy íntimo...”. El argentino dice ‘íntimo’ como una invitación con los labios húmedos. “Es un sonido bien capitalino, muy de la boca, y es mucho más orquestal que el folclor, los instrumentos son distintos”.
¿Entonces el tango es una música única en el mundo?, pregunta Julia con su tono “papi... dámelo todo”.
“Si hubiera que buscar algo que se le parece, es el bolero; el bolero no es folclore, pero tiene una temática similar al tango. Además que es mucho más melancólico”, le responde.
Julia se olvida por completo de la decencia, lo besa con desenfreno, lo muerde delante del público que ha llegado por un espectáculo distinto, lo mide, como los sastres miden el largo de los pantalones, pero sin la intención de hacerle un traje a la medida, no fue decepcionada.
Fueron dos, tres, cuatro, cinco y perdió la cuenta, durmió complacida, para luego despertarse hambrienta y pedir un poco más, y fueron dos, tres, cuatro, cinco y seis, agotada entre sus brazos, soñó con el paraíso al que tuvo que rechazar, pues en el cielo el placer carnal es imposible.
Lo abandonó en alguna madrugada, no sabe en cuál de ellas, pero cuando escucha una guitarra “que llora en la madrugada”, sabe que es el músico llamándola.