Salud y Sexualidad

El sujetador saludable

Los dolores y los endurecimientos del pecho de carácter benigno son frecuentes debido a los aros del sujetador, que llevan el 90 por ciento de las mujeres simplemente porque están de moda

EFE / Reportajes
Dar con la prenda ideal no es sólo cuestión de estética, sino, sobre todo, de salud. Siete de cada diez mujeres no utilizan la talla adecuada de sujetador, una situación que puede suponer el desarrollo de diferentes patologías mamarias y que ocasiona del 20 al 30 por ciento de las consultas por dolor de senos. Aquí van algunas claves para elegir bien.
Algo tan cotidiano para la mujer como es el uso del sujetador puede, en ocasiones, acarrear más problemas de los que se supone, desde dolores en las mamas, hasta endurecimiento del pecho o marcas en la piel. Todo ello por utilizar una ropa interior poco o nada adecuada a su cuerpo.
Malestares
Muchas de estas dolencias se deben a que un gran número de mujeres buscan modificar de forma artificial, y mediante el sujetador, la apariencia de su pecho, ya que no están bien aconsejadas.
La falta de información y el desconocimiento son los principales problemas. Algunos de los fallos más frecuentes a la hora de comprar este tipo de prenda, principalmente por motivos de carácter estético, son elegir un sujetador que oprima demasiado el pecho, una copa poco adecuada, o desconocer cuál es la utilidad real del sujetador y del aro.
Según el doctor español Miguel Prats, especialista en senología: “Son frecuentes los dolores y los endurecimientos del pecho de carácter benigno debido a los aros del sujetador, que llevan el 90 por ciento de las mujeres porque están de moda, aunque no tienen ningún papel específico desde el punto de vista anatómico”.
El mal llamado aro, porque no suele tener forma circular, no es más que un soporte estructural que permite reducir la cantidad de tela en la parte interna del escote, haciendo posible lucir un escote más generoso.
Sus problemas vienen cuando no está bien adaptado a la forma del seno y se clava, pues puede producir heridas y lesiones en la piel e incluso endurecimientos del tejido mamario que pueden originar bultos duros, benignos pero que “asustan”, según la Sociedad Española de Senología, que tranquiliza afirmando que “en todo caso el riesgo de cáncer de mama no se modifica por el tipo de sujetador utilizado”.
Además hay estudios que aseguran que los sujetadores que suben en exceso el pecho para realzarlo causan molestias después de llevarlos puestos más de dos horas, porque cambian la posición de los vasos sanguíneos de la mama y los fuerzan, distorsionando su recorrido.
Claves para elegir sin equivocarse
Los expertos en senología proponen que los sujetadores se vendan con instrucciones de uso y para el cuidado de las mamas, y dan algunos consejos básicos para que la mujer sepa lo que compra, si es lo adecuado para su anatomía y necesidades, y cómo utilizarlo para ahorrarse problemas:
* Conozca con exactitud cuál es la talla y copa más adecuada a sus pechos.
* Antes de comprar, calcule bien la medida que tiene debajo del pecho y la medida del contorno, consultando al ginecólogo o a un especialista en sujetadores, si no sabe cómo hacerlo.
* Elija siempre en base a la comodidad, en lugar de un diseño bonito, que no siempre es saludable.
* Evite manipular la estructura del sujetador o dormir con sujetadores con aro. Tampoco utilice una prenda más vieja para hacer gimnasia, porque para el ejercicio se requiere una sujeción firme.
* Utilice para el día a día un sujetador que sostenga sin oprimir, cómodo y que no se clave en la piel, condiciones que cumplen los sin aros.
* Pruébese la prenda, aunque conozca el contorno y la copa, porque los diferentes modelos pueden hacer variar la talla.
* Opte por una prenda que coloque el pecho en su sitio natural, y que la lencería no debe juntarlo o subirlo demasiado.
* Los tirantes de hombros y espalda, deben ser movibles y no causar molestias, ya que el pecho puede variar de tamaño debido a los ciclos hormonales.
* Para los sujetadores de diario es preferible elegir tejidos suaves y lisos, que no irriten la piel, como suele suceder con los encajes.