Salud y Sexualidad

La terapia neural

El arte de esta curación consiste en encontrar el punto específico que provocará una verdadera reprogramación del sistema neurovegetativo

La terapia neural consiste en la aplicación de pequeñas dosis de un anestésico local, como la procaína (diluida al 0.5%) en lugares específicos para lograr la curación. Ésta tiene sus bases científicas en investigaciones de los rusos Pavlov, Speransky y más tarde en la de los hermanos alemanes Huneke (1940), entre otros.
Esta terapia se ejerce mayoritariamente en los países de habla germánica (Alemania, Austria y Suiza), aunque también se utiliza en varios países de Latinoamérica (Colombia, México, Argentina, Ecuador). En otras naciones de Europa y en los Estados Unidos, la terapia neural es una práctica minoritaria.
Experiencia e intuición
El arte de esta curación consiste en la experiencia del terapeuta y la intuición profesional de encontrar el punto específico que provocará una verdadera reprogramación del sistema neurovegetativo.
Mientras en la terapéutica farmacológica la mejoría es lenta, el organismo acaba por habituarse a la droga y es necesario cambiarla o aumentar la dosis para lograr efectos satisfactorios, la mejoría lograda con la terapia neural puede ser en segundos y suele aumentar con la repetición, hasta la ausencia de síntomas. Esta mejoría suele ser cada vez más duradera y los síntomas menos intensos, debido a que se actúa sobre una zona del Sistema Nervioso Vegetativo (SNV) cada vez menos irritado.
La terapia neural actúa por vía refleja (cuti-visceral, viscero-visceral, somato-psíquico, etc.). Esto porque estamos actuando sobre el Sistema Nervioso Vegetativo, también llamado autónomo, (encargado de todas las funciones involuntarias, como el ritmo cardiaco, presión arterial, frecuencia respiratoria, pulso, además de los circuitos reguladores humorales, hormonales, neurales y celulares), tomando parte en todas las reacciones del organismo. Y por su participación en los procesos mentales, emocionales, sociales y culturales, el Sistema Nervioso es una pieza clave en la integración de la totalidad del SER.
Existen algunos condicionantes que pueden detonar la enfermedad, a los que llamamos Campos Interferentes. Estos campos manifiestan cambios eléctricos estructurales en las neuronas, por lo que transmiten informaciones erróneas a nuestro sistemas y entonces nos enfermamos.
Cualquier infección, inflamación, traumatismo, cicatriz y afección padecida en cualquier parte del organismo, así como afecciones psíquicas estresantes, pueden actuar como Campo Interferente.
Así podemos entender cómo a partir de una intervención quirúrgica hay posibilidad de que aparezcan “enfermedades que aparentemente no están relacionadas con esa operación”, como alergias, migrañas, dolores o estreñimiento; o cómo un niño que ha padecido de amigdalitis y ha recibido diferentes tratamientos supresores acaba padeciendo de asma al cabo de unos años.
Fenómeno en segundos
Estos Campos Interferentes pueden ser tratados con terapia neural. El doctor Ferdinand Huneke, de Alemania, llamó “Fenómeno en Segundos” a la desaparición inmediata y mantenida de los síntomas provocados a distancia por estos campos, al inyectar procaína en ellos. Si bien este fenómeno aparentemente milagroso es menos frecuente, la existencia de uno o varios Campos Interferentes (pequeños comandos que generan las enfermedades crónicas) está a la orden del día.
No hay ninguna contraindicación para la aplicación de la terapia neural (sólo pacientes que han presentado alergias a los anestésicos), es de fácil uso, su aplicación no requiere grandes cuidados para los pacientes y trae muchos beneficios.
La Dra. María José Ulmos Mora, médica homeópata, atiende en la Clínica Monte Tabor, de la UPOLI. Tel. 249-4594.