Salud y Sexualidad

El arte de besar

¿Sos experta en el arte de besar pero querés perfeccionarte? Enloquecé a tu pareja con besos más sensuales y placenteros

En una relación el beso es un factor clave, antes, durante y después del acto sexual, porque despierta el deseo y la sensualidad para tener un gran encuentro erótico. Pero el beso no sólo es un medio para llegar al sexo, sino que en sí mismo es un fin erótico que puede dar placer igual o mayor que el coito.
Para la psicoterapeuta Cherie Byrd, “del beso pueden depender la satisfacción de la pareja y el futuro de una relación; un mal primer beso presagia una relación sentimental terrible”. En su libro “La escuela de besar: siete lecciones de amor, labios y la fuerza de la vida” da algunas guías básicas para que el beso sea un encuentro erótico que despierte el deseo y la sensualidad.
Consejos:
Besalo siempre como si fuera la primera vez. El énfasis que pongás al besar nunca será demasiado. Las caricias y las posturas sexuales son importantes, pero el beso es el acto más íntimo.
No te apresurés. Disfrutá el momento y relajate. No hay nada más impersonal y frío que un beso con los labios cerrados u ojos abiertos. Expresate con sonidos de placer que le digan a tu compañero cuánto estás disfrutando la experiencia.
Captá el ritmo. Al principio, intercambiá una serie de besos lentos, suaves y cortos, sin mucho ardor. Aunque el beso se vuelva agitado después, tus movimientos deben ser suaves y delicados en todo momento.
Besé en fases. Sé sensual y sexual al mismo tiempo, besándolo en etapas largas, alternando con y sin lengua. Jugá con los labios, atrapá uno de sus labios con los tuyos. Besa sus comisuras, extendete por todo su rostro. Entre beso y beso rozá sus labios con la punta de tu lengua, sin meterla en su boca.
Da cuatro besos en uno. Primero dale un simple contacto de labios cerrados que lo embriague y estremezca. Después unan sus salivas besándose de forma sencilla y serena. Luego metan su lengua en la boca del otro en busca de un contacto más penetrante e intenso. Por último, entrelacen sus lenguas de forma totalmente profunda.
Besalo con la boca abierta. Si lo hacés con los labios húmedos le producirás sensaciones muy excitantes y placenteras conforme avanzás, acariciás y estimulás el interior de su boca.
Mordisquealo. Meté tu lengua en la boca de tu amor presionando un poco. Luego mordé con suavidad sus labios, de modo que el beso se vuelva un mordisco leve.
Exploralo. Recorré el interior de su boca con tu lengua, metela entre el labio y la encía y acariciala, esto le dará un cosquilleo excitante. Recorre la parte inferior de la lengua de tu pareja y saboreá su frenillo.
Friccionalo. La lengua y los labios están llenos de terminaciones nerviosas placenteras que pueden llevar incluso al orgasmo. Logralo poniendo tu lengua dura, metela y sacala de su boca con ritmo y fricción.
Succionalo. Hacé que el otro sienta que todo su cuerpo se involucra en una caricia, succionando su lengua hasta llenarle de deseo.
Colaborá con tu media naranja. Cuando tu pareja tome la iniciativa, cooperá para que disfruten más. Limitá los movimientos de su lengua y acogela con placer. Succionando levemente su lengua lo estimularás y le mostrarás cuánto te gusta lo que te hace.
Tomado de www.esmas.com