Salud y Sexualidad

Felicidad y buena salud

Nuestros estados emocionales influyen sobre nuestro estado corporal porque existe una conexión entre nuestros pensamientos y nuestro cuerpo físico

Indudablemente, al igual que nuestro cerebro es capaz de registrar los estímulos físicos, el cuerpo también registra los estímulos emocionales y responde ante ellos.
Éste responde mediante la liberación de verdaderos “mensajeros de los pensamientos", llamados neurotransmisores o neuropéptidos o neurohormonas. Podríamos decir que éstas son sustancias liberadas por el cerebro o por las terminaciones nerviosas que actúan a distancia sobre los distintos órganos del cuerpo.
Pero estos mensajeros de los pensamientos no sólo se liberan a nivel del cerebro, sino que también son liberados por células de otros órganos, como por ejemplo la protagonista del verano: la piel.
Las células que constituyen nuestra piel responden a los rayos ultravioleta del sol, liberando la hormona melano-estimulante (por eso nos bronceamos), pero además liberan Beta-endorfinas que ejercen un efecto analgésico (calman el dolor), antiinflamatorio y regulador del sistema inmune de la piel.
En la actualidad, al sistema inmune se le considera una especie de "cerebro móvil” --que al igual que los órganos de los sentidos detecta lo que ocurre en el exterior-- cuyas células perciben lo que está pasando dentro del organismo.
Frente a un estrés inmunológico, como una infección u otro proceso, el sistema inmune también es capaz de liberar estos “mensajeros de los pensamientos” y de recibir la acción de cualquiera de ellos.
Llegamos a la conclusión de que los estados placenteros (cada uno sabrá cuál es el suyo) estimulan la liberación de estos potentes antiinflamatorios que actuarían en determinadas patologías (artritis reumatoidea, esclerosis múltiple, psoriasis, eczemas alérgicos, vitiligo, enfermedades gastrointestinales), mejorando el estado general del paciente.
Existe una verdadera conexión entre el cerebro y el cuerpo, lo que explicaría la influencia de nuestros estados de ánimo sobre nuestra salud y que existiría una explicación científica para aquello de que la “buena onda atrae buena salud”. Por lo tanto, aunque ahora nos cueste: tratemos de reírnos lo más posible, a lo mejor nos ahorramos futuros medicamentos.

* Tomado de enplenitud.com