Salud y Sexualidad

Ideas a dejar fuera de la cama

Para disfrutar con mayúsculas piense que poder practicar sexo es un indicador de buena salud, y olvídese de todo al hacer el amor, ya que es imprescindible para tener placer

EFE / Reportajes
La sexualidad no consiste en una serie de técnicas, posturas o modelos vigentes destinados a conseguir el orgasmo, sino en descubrir y desplegar toda la sensualidad del cuerpo femenino. Para lograrlo hay que evitar una serie de actitudes que son muy habituales, pero también contraproducentes.
Para disfrutar con mayúsculas piense que poder practicar sexo es un indicador de buena salud y olvídese de todo al hacer el amor, ya que es imprescindible para tener placer.
Además, reserve tiempo en su agenda para el sexo, porque es igual de importante que el resto de las tareas, y hable de sexualidad con su pareja, como habla de los demás temas.
Son algunos de los consejos que ofrece a las mujeres la doctora Carmen López Sosa, profesora de Sexología de la Universidad de Salamanca, en España, y autora del reciente libro “Sexo y sólo sexo”.
Según esta experta, para disfrutar de la unión amorosa no sólo hay que despejar todas las curiosidades, temores y dudas sobre la sexualidad, rompiendo con los modelos imperantes y con tabúes, sino también evitar caer en una serie de errores muy comunes:
* Evite etiquetarse y haga lo que sienta
El amor es un liberador del deseo, es el mejor afrodisíaco. La excitación es mayúscula, de tal forma que sólo el pensamiento o la proximidad del encuentro excita. La sexualidad en estos períodos es inagotable.
Pero no se trata de caer en la dictadura del sexo por amor, ni tampoco de desvincular el sexo del afecto, o abogar por un “sexo sin trabas”.
Es el momento de individualizarse emocionalmente, de hacer valer su derecho a lo personal, a existir como ser diferente en la esfera sexual, a elegir lo que quiera en cada etapa. Habrá momentos para tener sólo sexo y otros sólo para el amor, o para amor y sexo, sin que por ello se le juzgue o etiquete como “liberada” u “obsoleta”.
* Olvide su miedo a la imagen
¡Cuidado con asimilar erotismo a cuerpo, a ropas, a formas más o menos exuberantes! El erotismo trasciende el cuerpo y va más allá, encaja en lo sensual y aborda más de un sentido, aparte de la vista. Hay mujeres de plástico “bandera” que no son nada sensuales.
El problema no es que tenga una la mama más grande o más chica, sino que él, su chico, no la encuentre erótica con ese cuerpo normal.
Si mira a su alrededor, ve a mujeres como usted acompañadas de hombres o mujeres –-depende de la elección-- que nada tienen que ver con esa imagen idealizada que una mujer mete en la cama cuando se desnuda por primera vez.
* No intente “ser otra” en la cama, sino usted misma
Hombres y mujeres somos distintos sexualmente y no nos motiva ni excita lo mismo. Incluso puede haber orgasmo o no, y ser satisfactoria la relación sexual.
Es hora de que deje de usar el sexo como un medio para obtener afecto, amor, seguridad o dinero, entre otras cosas, y comience a pensar en usted misma como ser sexuado.
Reflexione acerca de lo que quiere y de lo que no quiere, de lo que le excita y lo que no, y basándose en ese conocimiento acuda a la interrelación con los demás.
* Deje de lado todo tipo de imposición
Recuerde que el amor requiere libertad y compenetración. Hay que ser libre para amar y dejar que el otro lo sea también. No se puede imponer a través de amenazas que nos amen, atar a la pareja a nuestro lado chantajeándola o arrebatarle el derecho a ser si no es con uno. Eso no es amor.
Hacer el amor es ir creando un lenguaje bilingüe en el cual puedan entenderse los amantes, en el que las palabras signifiquen lo mismo, y allí donde no haya palabras, que existan los gestos. Se trata de escribir una intimidad de entre dos para poder crecer y ser, y en ese “soy” de cada uno que quepa el otro. Eso sí: para enriquecerse no deben confundirse los yo de cada uno.
Hay que poder decir mil veces “te quiero” y ser excesivo en el abrazo y en el beso, porque quizá mañana no esté. Hay que apurar cada minuto para hacer el siguiente. El sexo es delicioso, pero con amor se transforma en algo extraordinario. Va más allá del placer, es una compenetración.
* Abandone la rigidez en su asiduidad sexual
La frecuencia es un asunto que deben pactar las parejas, sin que tenga por qué ajustarse a las estadísticas, sino a las necesidades de ambos.
Para entenderse, los hombres y mujeres necesitan respetar la idiosincrasia biológica y las necesidades de contactos de cada uno, que pueden ser diferentes. Y eso lleva a pactar.
Quizá sea cuestión de que tengan hambre el uno del otro. Además, ¿qué es normal, mucho o poco? En las prácticas sexuales, lo que para unos es vicio para otros es lo normal, ya que cada uno tiene una cadencia.