Salud y Sexualidad

¿Se puede prevenir un suicidio?

Para algunos adolescentes el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros, o las mudanzas pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos

El suicidio entre los adolescentes ha presentado un aumento en Nicaragua y en todo el mundo. Cada año miles de adolescentes se suicidan en los Estados Unidos. El suicidio es la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes de entre 15 a 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para aquellos de entre 5 a 14 años.
Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas de sí mismos, presión para lograr éxito, incertidumbre financiera, frustración en las relaciones interpersonales y otros miedos mientras van creciendo.
Para algunos adolescentes el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros, o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. Para algunos adolescentes, el suicidio aparenta ser una solución a sus problemas y al estrés.
Tratamiento apropiado
La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar.
Hay que reconocer y diagnosticar la presencia de esas condiciones tanto en niños, niñas como en adolescentes, y se debe desarrollar un plan de tratamiento apropiado. Cuando hay duda en los padres de que el niño o el joven pueda tener un problema serio, un examen psiquiátrico puede ser de gran ayuda.
Muchos de los síntomas de las tendencias suicidas son similares a los de la depresión.
Los padres deben de estar conscientes de las siguientes señales que pueden indicar que el adolescente está contemplando el suicidio:
• Cambios en los hábitos de dormir y de comer
• Retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales
• Actuaciones violentas, comportamiento rebelde o el escaparse de la casa
• Uso de drogas o de bebidas alcohólicas
• Abandono fuera de lo común en su apariencia personal
• Cambios pronunciados en su personalidad
• Referencias a aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la calidad de su trabajo escolar
• Quejas frecuentes de síntomas físicos, tales como: los dolores de cabeza, de estómago y fatiga, que están por lo general asociados con el estado emocional del joven
• Pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones
• Poca tolerancia de los elogios o los premios
Un adolescente que está contemplando el suicidio también puede:
• Quejarse de ser una persona mala o de sentirse abominable
• Lanzar indirectas como: no les seguiré siendo un problema, nada me importa, para qué molestarse o no te veré otra vez
• Poner en orden sus asuntos, por ejemplo: regalar sus posesiones favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles o cosas importantes, etc.
• Ponerse muy contento después de un período de depresión
• Tener síntomas de sicosis (alucinaciones o pensamientos extraños)
Si el niño o adolescente dice: Yo me quiero matar o yo me voy a suicidar, tómelo muy en serio y llévelo de inmediato a un profesional de la salud mental capacitado.
La gente a menudo se siente incómoda hablando sobre la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de ponerle ideas en la cabeza, por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas.
Tal vez depende de usted salvar la vida de un ser querido. No dude, después puede ser tarde.
Dr. Carlos Manuel Fernández.
Prof. Psicología UCA.
Especialista en Psiquiatría.
Atención a adolescentes y adultos.
Clínica Altamira D`Este, de la Vicky 2 cuadras al lago, y ½ arriba, casa 109.
Teléfono: 2-770209. Celular: 88-27475.