Salud y Sexualidad

Carta de un desesperado

Luego de ausentarse del país su esposa le confesó que estaba embarazada de otro

La situación que estoy viviendo es muy difícil de describir, soy un hombre casado desde hace ocho años y con mi esposa he procreado dos niñas.
Tuve que ausentarme del país por motivos de trabajo, y al regreso mi esposa me confesó que estaba embarazada de otro, busqué ayuda profesional porque para mí esto es mucho, no saber qué decisión tomar, pues amo a mi esposa y a mis hijas, y no me veo separado de ellas, no podría vivir lejos de mi familia.
Mi decisión era continuar con ella, pero no incluir al niño como parte de mi familia, aunque le diera mi apellido; esto me daba vueltas en la cabeza como torbellino, ¿qué voy a hacer cuando nazca?, ¿qué actitud voy a tener hacia él y hacia mi esposa?, ¿cómo voy a asumir a alguien que no es mío?
Recuerdo que en las primeras sesiones con la psicóloga le dije no lo voltearé a ver ni siquiera cuando nazca, menos cargarlo en mis brazos, como si tal fuera mi hijo, eso es imposible, voy a hacer mi vida solamente con mis dos niñas, que ella se haga cargo de su hijo.
Pensé separarme, pero como dije anteriormente, sólo pensarlo es un tormento.
Recomendaciones de la psicóloga
Si pensás quedarte para rechazar y maltratar a ese niño y a su madre, es mejor la separación, porque vas a crear un mundo de tormento, vas a ser desdichado vos y tu familia, vas a ser desdichado a un niño que no tiene la culpa de haber nacido en tales circunstancias, tus hijas, que son hermanas del niño, verán tu rechazo. ¿Qué explicación vas a darles ante tal actitud?
Si has decidido quedarte debés aprender a aceptarlo y amarlo, tomarlo en cuenta como parte tuya, sin discriminaciones y desprecio, el rechazo se llama maltrato, y no tenés ningún derecho a hacerlo, ésta es tu decisión, nadie te lo ha pedido ni exigido, y si has ofrecido darle tu apellido, ¿qué más da si no vas a darle lo que realmente el niño necesita, que es aceptación y amor?
Tu actitud es loable, conservar tu familia, perdonar; no tenés por qué despreciarte por tomar una decisión como ésta, no es lo común, no es lo que el mundo te aconsejaría, creo que el mejor consejero en este caso es el sentimiento, lo que cuenta es el amor que sentís por tu esposa, tus hijas, toda tu familia.
Son dos cosas las que debés aprender: amar al niño y perdonar de verdad a tu esposa. Conservar el respeto y la armonía, la decisión de amar y perdonar es posible, prodigar sentimientos tan nobles engrandece, no mengua tu ser, no se es menos hombre.
En lo personal, te digo que siempre he pensado que nuestra cultura machista no es de los hombres que perdonan infidelidades, pero eso no es la regla, y sos una excepción, he podido observar que no es el rencor lo que rige en vos, tratá de conservar esos lazos de unión, de amor. ¿Por qué no perdonar?
Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas
Psicóloga Clínica
Consultorio Psicológico Mente Sana
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