Salud y Sexualidad

El erotismo del “S Factor”

Un ejercicio que también busca alcanzar un estado mental que faculte a la mujer y desencadene su criatura sexual interna

Alejandra Villasmil
EFE / Reportajes
Una novedosa técnica de entrenamiento físico, el “S Factor”, tiene enganchadas a miles de mujeres en Estados Unidos, tanto por la promesa de que tonificará sus cuerpos como por sus desinhibidos movimientos inspirados en el “striptease”.
La técnica, practicada en la actualidad por más de 10 mil mujeres en estudios ubicados en ciudades como Nueva York y Los Ángeles, combina el baile erótico con ejercicios físicos más tradicionales, como el yoga, el ballet y los “pilates”.
El striptease y el baile del tubo
Creado en 2001 en Los Ángeles por la actriz Sheila Kelley (“E.R” y “L.A Law”), el método ha tenido entre sus más célebres seguidores a la también actriz Teri Hatcher, de la serie de televisión “Mujeres desesperadas”.
Aunque la técnica se basa definitivamente en la expresión sensual del striptease y el baile del tubo (“pole dance”), sus objetivos tienen que ver menos con la acción de desnudarse que con el despojo de tabúes sociales, según su creadora.
“Es un ejercicio, pero también busca alcanzar un estado mental que faculte a la mujer y desencadene su criatura sexual interna. Es catártico, divertido y celebra el cuerpo femenino”, dice Kelley, de 41 años de edad, casada, con dos hijos y con una buena figura.
Además de servir como “terapia sexual” y enseñar a las mujeres a amar sus cuerpos tal y como son, --o a “aprender a perdonarlos por no ser como los de las supermodelos”, según Kelley--, la rutina ayuda a mejorar la flexibilidad y tonicidad muscular.
“Nunca seré como Cindy Crawford, siempre voy a ser yo, y de esto se trata la clase, de amar y celebrar quién eres”, explica la actriz, que descubrió el potencial del “pole dance” cuando preparaba su papel de desnudista para el film “Dancing at the Blue Iguana”.
Método criticado
Kelley comenzó dando clases a amigas actrices en su casa, pero el éxito fue tal que se aventuró a crear todo un negocio, el que ahora comprende siete estudios, un libro y una serie en DVD.
Inicialmente, el método “era muy criticado”, recuerda Kelly, pero ahora “está siendo aceptado por más gente” gracias, en parte, al respaldo publicitario de celebridades como Daryl Hannan, Oprah Winfrey y Lisa Rinna (“Melrose Place”).
“Aún me enfrento con la desaprobación de gente muy conservadora, de derecha, gente que piensa que la técnica está diseñada para excitar a los hombres, cuando en realidad está hecha para que una mujer celebre su propio cuerpo frente a otras mujeres”, señala.
“S” de sensualidad
“S Factor”, donde la “S” representa la sinuosidad del movimiento sensual y del cuerpo femenino, tiene siete niveles, y es sólo a partir del tercero cuando las mujeres más entrenadas se suben en sus zapatos de tacón alto para hacer sus rutinas de “pole dance”.
En los salones de los estudios la luz es tenue y no hay espejos para que las practicantes --con edades promedio de 27 a 58 años-- no se sientan tentadas a juzgar sus cuerpos y se concentren más en los movimientos.
Para Kelley, entrenar a mujeres en el arte de la desinhibición es parte de su misión feminista, y los resultados se observan no sólo en un aumento de la confianza, sino en “cambios radicales de vida”.
“Esta rutina cambió mi vida. Uno de mis hijos se debe a ella. Hay bebés “S Factor”, matrimonios “S Factor” y también divorcios “S Factor’”, asegura Kelley.
Desplazando bailes agotados
Según la socióloga Pepper Schwartz, de la Universidad de Washington, es lógico que el éxito de “S Factor” se dé en momentos en que los aeróbicos de salón, el “kickboxing” y otras formas de ejercicio físico con más antigüedad estén prácticamente agotados.
Tampoco es de extrañar que este tipo de entrenamiento físico sea cada vez más visto con buenos ojos en estos tiempos en los que las imágenes eróticas son omnipresentes en los medios de comunicación, lo que hace que sean percibidas como menos amenazantes.