Salud y Sexualidad

¿Es usted codependiente?

El problema llega cuando la frase: ¡No puedo vivir sin ti!, deja de ser el cliché para convertirse en la excusa para retener a alguien

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“Amor, ¿cómo me queda? ¿Me queda feo?”, pregunta la angustiada Patricia antes de de salir de su casa. Su esposo ya sabe que cuando Patricia está frente al espejo hará la misma pregunta y su respuesta, con la boca torcida, siempre es: Sí.
¡No es cierto! –-grita Patricia, y se molesta porque su marido dice siempre lo mismo. Ella ha demostrado la necesidad de aprobación y se siente frustrada por parte de la persona que considera importante.
Atravesando los límites
Puede que el caso anterior parezca un tanto común, que no indica nada esquizofrénico ni sicótico, pero es una de las manifestaciones de la persona propensa a ser codependiente.
Necesitar del sí de una persona para una situación regular a todos nos podría ocurrir, pero ¿si pasamos los límites? ¿Si ante la desaprobación de una segunda persona nos sentimos peor?
La codependencia se define como la conducta adictiva hacia la vida de los demás, dejar a un lado lo que somos y lo que hacemos para estar pendiente de las cosas que otro, generalmente la pareja, hace, dice y piensa, y la necesidad de estar con esa persona se vuelve patológica.
Precisamente la baja autoestima es quizá la principal manifestación de la codependencia. Otras características --según la sicóloga Ledia Gutiérrez-- son los comportamientos depresivos y compulsivos, que “se dan cuando la persona ya no vive para sí misma, sino cuando necesita de o vive por o para la otra persona, y entonces el codependiente se descuida y se priva de sí mismo”.
Tanto los hombres como las mujeres son vulnerables a la codependencia, aunque se estima que las mujeres sean las más afectadas debido a factores familiares, por ejemplo cuando el hombre de la casa tiene algún tipo de adicción, cuando no le dan el debido afecto sus hijos o su pareja.
Asimismo, el maltrato, la fragilidad y los padres “castrantes” que impiden que los hijos tomen decisiones por sí solos son otras posibles causas de la conducta.
En generaciones
La codependencia es tan nociva que en la mayoría de los casos se transmite de generación en generación, la razón principal es que el codependiente es incapaz de dar lo que no ha recibido. Si los padres nunca le mostraron afecto a sus hijos, es muy probable que éstos repriman sus emociones.
Gutiérrez señala que estos casos se presentan en familias donde el padre es alcohólico, cuando la madre también es codependiente o existe alguna disfunción en el núcleo familiar.
Añade que básicamente el tratamiento asignado es una terapia conductual con la que se pretenda elevar la autoestima de la persona, conseguir el autodominio, intentar que ésta consiga vivir para sí misma y atenderse a ella misma.