Salud y Sexualidad

La autodestrucción de células cancerosas

Todas las células contienen una proteína llamada procaspasa-3, que el cuerpo normalmente debe poder transformar en caspasa-3, una enzima destructora

Londres / EFE
Un equipo científico de la Universidad de Illinois (EU) ha desarrollado una molécula sintética que impulsa un proceso de autodestrucción de las células cancerosas, según un estudio publicado en la revista "Nature Chemical Biology".
Las células sanas están dotadas de un mecanismo por el que "se suicidan" en cuanto algo falla, algo que no ocurre con las de tipo canceroso.
Una de las características de las células cancerosas es precisamente la resistencia a obedecer ese tipo de señales de autodestrucción que manda el cuerpo, lo que hace que sobrevivan y se conviertan en tumores.
La enzima destructora
Todas las células contienen una proteína llamada procaspasa-3, que el cuerpo normalmente debe poder transformar en caspasa-3, una enzima destructora.
Tal transformación no se produce, sin embargo, en las células cancerosas, aún cuando algunas de ellas, como las del cáncer de colon, la leucemia o el cáncer hepático o de piel, contienen altos niveles de procaspasa-3.
El equipo de la Universidad de Illinois examinó más de 20 mil compuestos sintéticos distintos para ver si alguno de ellos podía hacer que la procaspasa-3 se transformara en caspasa-3.
Ello ocurrió con la molécula PAC-1, que hacía que células cancerosas de ratones y de tumores humanos se autodestruyeran.
Según descubrieron los investigadores, cuanto más proteína procaspasa-3 tenía una célula cancerosa, menos molécula PAC-1 se necesitaban para desencadenar el proceso.
Las células sanas, como los glóbulos blancos, resultaban mucho menos afectadas por la adición de la molécula PAC-1, dado que contenían niveles muy inferiores de procaspasa-3, con lo que no se lograba activar el proceso de autodestrucción.
Dos mil veces más sensibles
Cuando los investigadores aplicaron, sin embargo, la molécula al tejido canceroso y no canceroso de la misma persona, las células tumorales resultaron ser dos mil veces más sensibles a la PAC-1.
Dado que se encontraron distintos niveles de procaspasa-3 en las líneas celulares estudiadas, los científicos creen que algunos pacientes pueden responder mejor que otros a esa terapia.