Salud y Sexualidad

El agua que tomamos

Si bien todos tomamos del sistema de acueductos, es necesario saber que no es totalmente confiable para el consumo

La simple agua que tomamos es responsable de innumerables funciones en nuestro cuerpo. Casi la tercera parte de nuestro organismo es agua y tiene que ver con la digestión, absorción, circulación, aseo y la excreción; transporta nutrientes, mantiene la temperatura y saca las toxinas.
Necesitamos, según la masa corporal o actividad, un promedio de 64 onzas de agua por día, es decir unos ochos vasos. No podemos vivir más de cinco días si nos falta el agua, pero no debemos tomar cualquier tipo de agua.
El agua de uso doméstico
La mayor parte de la población nicaragüense no tiene agua domiciliar. Tienen pozos artesanales, van al río, lago o la compran. Sin embargo, en las ciudades importantes hay un sistema de agua “potable” que ordinariamente es subterránea, o sea, agua que se infiltra formando mantos acuíferos y que se extrae por medio de pozos y bombas eléctricas.
La lógica nos dice que esa agua tiene muchos riesgos debido a las fuentes, los elementos que arrastra (cobre, hierro, zinc, arsénico y otros metales pesados) y a lo viejo o tóxico de los sistemas o contaminaciones que percibe. Inclusive la cantidad de cloro, que en exceso es cancerígeno, y otras sustancias que le echan para hacerla “potable”.
En el agua de tubo van bacterias, virus, parásitos, pesticidas, entre otros. Tenemos que observar si el agua sale clara y sin sedimentos. Cada cual tiene que buscar la manera de asegurarse que el agua que tanto esta persona toma como su familia es buena.
Las bacterias y parásitos del agua pueden eliminarse hirviéndola por espacio de cinco minutos. Otro método que recomiendo es llenar botellas con agua, mejor de vidrio, y ponerlas al sol, ahí se purifica con los rayos ultravioleta y con su energía atómica. Después se deja enfriar. Algunos recurren a filtros o a comprarla embotellada, pero recordemos que nuestros sistemas de control, como casi todo, carecen de tecnología y honestidad.
El agua mineral y de manantial
El agua mineral es exclusiva o para gente exclusiva. Son reservorios ya reconocidos y analizados que tienen minerales específicos y como tal, para algunas personas no sería recomendable. El agua de manantial, que cada vez es menos, llega de lugares donde es reconocido su entorno, sabor y temperatura. Sólo se debe tomar de esta agua si se está seguro de su procedencia.
La mejor agua es la destilada
Cuando se pone a hervir una olla con agua, nota que el vapor se condensa en la tapa y después cae como gotas de agua... Esa es el agua destilada, es pura, pues no lleva bacterias, virus, parásitos ni contaminantes, ya que éstos no se evaporan o elevan. Este procedimiento se puede realizar con un equipo para recoger esta agua, pero también con la ayuda del padre Sol.
Se llena un recipiente en el techo, puede ser de unos 2 x 1 x 0.30 metros y se le coloca un techo en forma de media agua o inclinado de vidrio o plástico, y en la parte de abajo se hace una especie de canal. Al final se pone una manguerita, como la de las cocinas de gas, que va a dar a un recipiente o botellón del agua. Sólo tiene que alimentar el tanque de arriba y limpiarlo o revisarlo cada semana. Viva más tomando agua segura.
La buena agua es un tesoro, y las comunidades rurales saben distinguir, mejor que los de la ciudad, sus calidades. Los romanos fueron los que observaron que de la calidad del agua y de la higiene dependía la buena salud de la población.
Recordemos también que los animales y la naturaleza necesitan buena agua. No la contaminemos, porque a la larga nos quitaremos la vida.
TOME NOTA
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