Salud y Sexualidad

Temen por mosquiteros y condones


Toronto / EFE -El celo de los funcionarios de aduanas canadienses dejó sin condones ni mosquiteros a unas mil mujeres y niños africanos que los recibirían durante la XVI Conferencia Internacional sobre el SIDA, la cual se celebra en Toronto.
La Organización No Gubernamental (ONG) "Resultados Canadá" proyectaba regalar los condones y los mosquiteros, tratados con un insecticida antimosquitos y procedentes de Europa, para que mil personas del continente africano se las llevasen a sus países una vez terminase la conferencia el próximo viernes.
Más preocupaciones
Pero, a pesar de que "Resultados Canadá" estuvo en contacto con las autoridades aduaneras canadienses durante los pasados tres meses para garantizar la entrada de los mosquiteros y condones en el país, los funcionarios decidieron retener el cargamento en el último momento, dijo Jove Oliver, portavoz de la ONG.
"Cuando los mosquiteros y condones llegaron al país, los funcionarios de aduanas nos comunicaron que estaban preocupados por el insecticida que cubre los mosquiteros, por lo que habían decidido retener el cargamento", explicó Oliver.
Según el portavoz, los funcionarios les informaron que el cargamento podría permanecer retenido durante un año.
"Lo que es increíble es que son los mismos mosquiteros que CIDA, la entidad del gobierno canadiense para el desarrollo, adquiere para distribuir en África y que el producto ha sido aprobado por la Organización Mundial de la Salud", afirmó.
Herramienta efectiva
Los mosquiteros son una de las herramientas más efectivas para la lucha contra la malaria, una enfermedad que junto con el SIDA y la tuberculosis causa millones de muertes en los países en desarrollo.
En la actualidad se calcula que hay 500 millones de personas infectadas con malaria, lo que provoca alrededor de 1 millón de muertes al año.
Casi el 80 por ciento de los muertos son niños menores de cinco años, en su mayoría residentes en África.
La confiscación de los mosquiteros es el último incidente de una serie que ha empañado la imagen de Canadá durante la conferencia.
El primer ministro del país, el conservador Stephen Harper, fue criticado por activistas, políticos y la organización por su decisión de no concurrir a la mayor reunión sobre el SIDA nunca organizada y a la que asisten cerca de 30 mil personas.
Harper ha argumentado que una gira por las regiones árticas del país le impedía estar presente en la cumbre, pero el enviado especial de la ONU para el SIDA en África, el canadiense Stephen Lewis, ha señalado que el primer ministro no hará acto de presencia por temor a ser abucheado.
En su lugar, Harper mandó a los ministros de Sanidad y Cooperación Internacional, pero la decisión tampoco ha estado exenta de controversia.
Por dos días consecutivos, el ministro de Sanidad, Tony Clement, canceló en el último minuto ruedas de prensa en las que tenía previsto anunciar la contribución canadiense a la lucha contra el SIDA, lo que ha planteado dudas sobre el compromiso del gobierno.