Salud y Sexualidad

La vitamina D

Fortalece el sistema inmune ayudando a prevenir infecciones. Asimismo, al regular los niveles de calcio en la sangre tiene un papel importante en el funcionamiento saludable de nervios y músculos

La vitamina D es también llamada “calciferol”. Pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles (solubles en lípidos) y necesaria para la formación del esqueleto y para la homeostasis mineral. Está en distintos alimentos en forma de precursor y puede ser producida por el organismo luego de la exposición a los rayos ultravioletas (UV) emitidos por el sol. Se deposita en el hígado, cerebro, piel y mayormente en los huesos.
La vitamina D ayuda a conservar la regulación del calcio al incrementar la resorción ósea y estimular la reabsorción del calcio en el riñón. Debido a estas acciones, la vitamina D actúa más como una hormona que como un cofactor para una enzima.
Los requerimientos de vitamina D se pueden satisfacer fácilmente bajo condiciones normales de exposición a la luz solar. Cuando dicha exposición está limitada o ausente, la ingestión dietética es muy importante, especialmente en las y los anciana(os), cuya capacidad para sintetizar vitamina D es aproximadamente la mitad de la de la gente joven. Las principales fuentes dietéticas son el aceite de hígado de bacalao y los alimentos fortificados. Se encuentra en pequeñas cantidades en el hígado, yema de huevo, sardinas y salmón.
Es una vitamina estable en lo que compete a su conservación, no se destruye durante la cocción y puede ser almacenada durante un largo período. Sin embargo se deteriora u oxida al entrar en contacto con la luz y el oxigeno. Hay seis vitaminas D (D2 a D7), cuyas diferencias radican en la naturaleza de la cadena carbónica y en su grado de saturación.

Funciones de la vitamina D
Entre las funciones de la vitamina D destacan su participación en el crecimiento y desarrollo normal de huesos y dientes. Fortalece el sistema inmune ayudando a prevenir infecciones, así mismo al regular los niveles de calcio en la sangre tiene un papel importante en el funcionamiento saludable de nervios y músculos. De manera que la poca o inadecuada presencia de vitamina D obliga al cuerpo a movilizar las reservas de calcio depositado en su mayoría en el esqueleto, lo que debilita el hueso existente e impide la formación y fortalecimiento del hueso nuevo.
La deficiencia grave en niñas y niños produce raquitismo, y en los adultos conduce a osteomalacia. La vitamina D es potencialmente tóxica: la ingestión excesiva (hipervitaminosis D) produce anorexia, náusea, calcificación de los tejidos blandos y daño renal.
Una alimentación rica en calcio y en vitamina D es sólo una parte del régimen para la prevención o el tratamiento de la osteoporosis, al igual que el ejercicio físico moderado ayuda a fortalecer los huesos a cualquier edad.

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