Salud y Sexualidad

Por culpa del tequila

Pues que llego y entrando me dice "Se me quedó la cámara en el carro, acompañame" y yo de muy inocente me voy y “zas”

Jove

-A ver, a ver si entiendo– dice Julia mientras se hace un moño en la cabeza para que le entre muy bien la nueva información que Margarita le está transmitiendo, en uno de esos momentos en que el psiquiatra le ha permitido recibir visita.
- Tenías 15.
- Bueno, casi 15 años. Pero andaba en unos 15 años. No había probado un bocado en todo el día, así que me cayó mal, muy mal, malísimo.
- ¿Qué?
- Los tragos de tequila. Así que después del tercer “shot”, ya la tierra no era tierra.
- Sos una degenerada, beber en unos15 años.
- ¿Quién no se pone hasta el cerco en unos 15 años? Quien esté libre de pecado que camine sin balancearse.
- Ajá, y qué paso.
- Pues que me preguntó: ¿Dónde queda el baño? Y yo de babosa le dije “vení, te enseño”. Y subimos las escaleras y “juaz”, me agarró y me metió la lengua.
- ¡Niña!
- En la boca mujer, mal pensada.
- Ajá, y ¿qué paso?
- Pues que cuando me metió la lengua yo dije "ah no, a mí no me andés con esos mates", así que le agarre las nalgas bien duro.
- Pervertida.
- Era el tequila.
- ¿Entonces?
- Que me sonó el celular.
- ¿Ya habían celulares en ese tiempo?
- Desde los 70 querida, pero entonces era para la gente importante,
no como ahora que hasta el “rascuache” tiene.
- ¿Cuál rascuache?
- Un tal Stalin Vlad... no sé qué, de la televisión.
- Ahhhh… el rascuache.
- Me suena el celular y era el ministro.
- ¿Andabas con un ministro a los 14 años?
- En esos tiempos para estar “in” era como obligatorio. Pero él no era ministro entonces, apenas estaba en la universidad, y me dijo: "Margarita, dónde estás chavalita", y le digo con mi voz de Lolita "en unos quince". Y me dice "Ya llego".
- Ajá
- Pues que llegó y entrando me dice: "Se me quedó la cámara en el carro, acompañame", y yo de muy inocente me voy y “zas”, que me agarra y me pega una besuqueada-manoseada que me dejó en el aire, y nos metimos en el carro y le vi, vos sabés, ahí y estaba hincándose, y me preguntó: "Te gusta el karaoke", y yo de babosa le dije que "sí", y justo cuando va a…, “puej” el aparato, me suena el celular de nuevo.
- ¿Quién era?
- Pues mi mamá, que eran las 11 de la noche y ya pasaba por mí.
- Y nada “puej”.
- Eh… si, le dije a mi mamá que había comido helado de vainilla.