Salud y Sexualidad

El peligro de la obesidad

Aunque las personas no mueran por sobrepeso, las enfermedades derivadas de una mala dieta sí son mortales

Antiguamente, la obesidad era signo de status social y, probablemente, ofreció ventajas durante el proceso evolutivo del ser humano, brindándole mayores posibilidades de subsistir en un ambiente adverso.
Sin embargo, en la actualidad ha sido definida por los especialistas como una enfermedad crónica no transmisible del adulto (ECNT) y un problema de salud a nivel mundial. Esta definición fue creada por el Centro de Control de Enfermedades en Atlanta (CDC, por sus siglas en inglés).
Concebirla como patología crónica quiere decir que proviene de un proceso de deterioro de la salud a través del tiempo, en tanto no se controle; se la considera no transmisible, que no posee ningún vehículo transmisor de ser humano a ser humano.
Generalmente se acompaña por otras de este tipo (diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, osteoartritis, algunos tipos de cáncer, etc.), que por sí solas son la principal causa de muerte en la mayoría de los países, independientemente de su grado de desarrollo.
La tendencia actual a la obesidad en los países occidentales se debe en gran medida al sedentarismo y a los cambios alimentarios, inclinados preferentemente a dietas ricas en grasa e hidratos de carbono refinados.
Según estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un factor de riesgo grave, pero prevenible mediante el cambio de comportamientos relacionados con el estilo de vida. En septiembre de 2005 las cifras mundiales rondaban alrededor de 1 mil millones de personas con sobrepeso y se predice que esta cifra llegue a las 1 mil 500 millones para el año 2015, si se mantiene la tendencia actual.
Causas de la obesidad
Aunque no nos demos cuenta, todo el entorno que nos rodea invita al sobrepeso. Por ejemplo, una comida, generalmente un postre, se ha convertido en un “premio” al comportamiento, al igual que todo buen negocio cierra con una buena cena. Hasta las actividades religiosas tienen dentro de sus rituales cierto tipo de comidas especiales.
Aunque menos frecuentes, algunas enfermedades son predisponentes de la obesidad, por ejemplo, las personas que padecen de altos niveles de cortisol (conocido como la enfermedad de Cushing), el hipertiroidismo, si una mujer tiene quistes en los ovarios o deficiencia de la hormona del crecimiento, son sólo algunos casos comunes.
Según estudios recientes de la OMS algunos medicamentos, como los antidepresivos de origen tricíclico, han demostrado un aumento de grasas y una ganancia de peso importante, presentando cuadro de obesidad, al igual que los tratamientos largos a base de corticoides.
Pero sin lugar a dudas el principal detonante de este mal es el consumo de más calorías de las que el cuerpo necesita. Por cada 7 mil 500 calorías extra que el cuerpo acumula, se aumenta 1 kg de peso. Esto es más o menos lo que se representa un combo agrandado, incluyendo el postre.
Educación y prevención
La buena noticia, ante esta triste realidad, es que las cifras podrían variar ya que todas estas enfermedades son prevenibles con una dieta saludable, ejercicio físico regular y el abandono del tabaquismo.
Son tantas las consecuencias negativas de la obesidad en la salud y es tan sencillo tomar precauciones a tiempo, que es necesario comenzar a crear conciencia en la población sobre la necesidad de la prevención temprana de estos males.
Es importante comenzar por una labor educativa desde los primeros años de vida y más aún cuando los niños ingresan al ambiente escolar, para que los buenos hábitos alimenticios sean parte de las costumbres adoptadas cuando son adultos. Para ello es necesario conocer y diversificar los alimentos que se consumen sustituyéndolos por otros de menor valor calórico y que además sean más saludables.
En el caso de las personas que padecen de estrés y este los lleva a comer es recomendable que visiten a un especialista en nutrición para que les de algunas sugerencias para aliviar su ansiedad con alimentos crujientes (como zanahorias y apio) que no tienen un alto contenido calórico, en lugar comer galletas y chocolates.
Al final, es bueno recordar aquella frase que decía que “comer es un placer, cuando se sabe hacer”.