Salud y Sexualidad

La gripe

Enfermarse depende de la susceptibilidad del individuo: cada persona responderá de distinta manera según su tipo de defensa, estado de nutrición y armonía interna

Si tenés crisis de gripe con mucha frecuencia al año, tenés que revisar tu estado general de salud.
Si bien los virus de gripe son transferidos por gotitas de flush de un enfermo al medio ambiente y captado por un nuevo individuo susceptible, debemos considerar que el enfermarse depende de la susceptibilidad del individuo: cada persona responderá de distinta manera según su tipo de defensa, estado de nutrición y armonía interna.
Existe tal cantidad de virus que nos afectan, que es muy difícil que nuestro cuerpo adquiera inmunidad específica para cada uno. Aunque nos inmunicemos contra uno, nos podemos enfermar de otro, y así sucesivamente, además los virus de la gripe cambian su estructura cada año. Es por esto mismo que al introducirnos vacunas, nos estamos introduciendo un conjunto de sustancias tóxicas con un virus que existió la temporada anterior que no corresponde con el actual, que como cambió “se ríe” de las defensas que adquirimos.
Saturación de toxinas
En medicina biológica se afirma que los virus y bacterias no nos afectarían si cumpliéramos bien las funciones de depuración, limpieza y eliminación de células alteradas, ya que nuestras toxinas no eliminadas atraen virus y bacterias, y cuando éstas se multiplican aparece la enfermedad.
Expulsar estas toxinas de tipo coloidal o mucoso, que no se disuelven en líquidos y por tanto no se pueden eliminar por la orina y que están relacionadas con el abuso de carnes, pescados, embutidos y otros contaminantes disueltos en ellas, previene la aparición de enfermedades degenerativas que se presentarían si estas toxinas saturasen los tejidos y llegaran a afectar a los procesos de la actividad del núcleo celular, y como la gripe y el catarro común favorecen la eliminación de toxinas mucosas, es “muy bien recibido” por estos cuerpos “intoxicados”.
Muchas veces combatimos la gripe con antivirales altamente tóxicos que impiden la multiplicación celular tanto de los virus como de nuestras células defensivas. Además los antivirales pueden ser cancerígenos, mutagénicos y teratogénicos (que alteran la formación del feto).
Otras veces el indiscriminado uso de antibióticos destruye la flora intestinal normal. Hay antibacterianos que provocan alteraciones en las mitocondrias, lugar donde se fabrican las moléculas de energía y la respiración celular, y cuando esta respiración se daña pueden venir enfermedades degenerativas como el cáncer. Todas estas sustancias tóxicas agravan y prolongan el proceso depurativo del cuerpo, aumentando las crisis depurativas (que se manifiestan como enfermedades) que se repiten y agravan cada vez más, dañando la salud.
Limpieza de nuestro cuerpo
Uno de los mecanismos naturales que ayuda a expulsar las toxinas es la fiebre, ya que favorece el crecimiento y multiplicación de las defensas, generando más linfocitos, fagocitos, entre otros. Porque tenemos células que se multiplican más rápidamente con mayor temperatura. Esto permite, además, que el sistema inmunológico pueda encargarse de destruir células tumorales que puedan quedar pendientes de eliminar y que irían acumulándose en los tejidos.
La mejor forma de prevenir la gripe es empezando a hacer el trabajo de limpieza con una dieta sana, rica en frutas y verduras (preferiblemente crudas), eliminando las toxinas coloidales de embutidos (con sulfitos), carnes, huevos y pescados, así como la desmineralización que producen los azúcares, dulces y pastas industriales que debilitan nuestras defensas naturales. Tomar muchos jugos y zumos naturales así como mejorar la cantidad de agua que tomamos diariamente; se recomienda ingerir al menos ocho vasos de agua al día.
La homeopatía y la homotoxicología ofrecen una colaboración efectiva para estos proceso naturales de nuestro cuerpo, mejorando todas sus funciones y mecanismos de defensa, así como armonizar nuestra mente y cuerpo.
*La Dra. María José Ulmos
atiende en la Clínica Monte Tabor–Upoli.
Tel: 249-4594