Salud y Sexualidad

Posturas correctas

Después de la pesada jornada laboral lo correcto sería descargar sobre la cama y prepararnos para el siguiente día, pero al salir el sol despertamos igual o más cansados que antes

Algunos permanecen todo el día frente a la computadora con la columna torcida. Otros de aquí para allá acumulando fatiga, por otro lado, muchas personas se desgastan haciendo los quehaceres domésticos, limpiando, lavando, planchando, atendiendo a los niños y cocinando.
No importa el tipo de trabajo, al final resulta igual de cansado física o mentalmente. Las ansias para descansar sobre la cama y dejar que el subconsciente domine nuestras vidas no pueden ser más fuertes, pero para colmo dormimos poco y mal.
La única esperanza para lidiar con los dolores musculares a causa de tanto trabajo se convierte en un factor agraviante, pues los dolores en la espalda, en el cuello o en las piernas, más bien parecen haberse intensificados.
Los medicamentos y los masajes no siempre están al alcance y no alivian el dolor permanente. Los cambios de almohada, e incluso dejar la cama por el piso, no arreglarán la situación, sobre todo cuando los malestares musculares son provocados por las posturas incorrectas al dormir.
Según el doctor Hazel Barquero Ramos, especialista en columna vertebral, las personas que duermen mal no sólo se despertarán varias veces por la noche o la madrugada, lo que interrumpirá el sueño necesario para el rendimiento del día siguiente, sino que tendrán mala coordinación en las actividades y presentarán distintos signos y síntomas en las diversas partes del cuerpo.
Más malestares
Las posturas incorrectas no sólo quitarán el sueño, pues el doctor expresa que también generan trastornos en diferentes partes de la anatomía, “por ejemplo, sensación de hormigueo, adormecimiento de un miembro o tortícolis”. Asimismo, la persona podrá padecer de lumbalgias, que son dolores en la parte inferior de la columna, y dorsalgias, conocidas popularmente como los dolores de espalda”.
“Lógicamente estos síntomas desaparecerían si la persona tiene una postura en la cual no comprime los diferentes nervios con sus miembros o posiciones exóticas, tanto del hombro como del cuello y la espalda”, agregó.
Dormir mal, no sólo afecta a los músculos, también a la parte de nuestro cuerpo más importante: el cerebro. El especialista afirma que “las posiciones anormales al dormir quitan el sueño continuo y reparador, por lo tanto la persona al día siguiente podría tener cambios de carácter con aquellas personas que tengan contacto con ella, por su grado de irritabilidad, además de disminuir su rendimiento intelectual, incluyendo esto la concentración, coordinación y atención”
Las recomendaciones
• Cama: usá un colchón firme, ni duro ni blando, que se ajuste a las curvas de tu columna. Dormí en una cama de acuerdo al tamaño de tu cuerpo y que te permita movilizarte (ni muy pequeña, ni muy estrecha).
• Almohada: que no sea ni muy fina ni muy gruesa, que mantenga tu cuello en eje con el resto del cuerpo.
• Al dormir, cambiá de postura frecuentemente
• Columna: para protegerla de lesiones leves no hay que levantarse de golpe, primero hay que sentarse de lado, dejando las piernas fuera de la cama y luego ponerse de pie.
• La peor postura para dormir es boca abajo. Si no podés abandonar esta postura intentá colocarte un poco de costado: flexioná la cadera y la rodilla contrarias al lado hacia el que girás la cabeza. Tratá de rotar los hombros para que el giro del cuello no sea tan radical
Agradecemos al doctor Hazel Barquero Ramos, especialista en columna vertebral ç
por su colaboración para este artículo.
Hospital Metropolitano Vivian Pellas
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