Salud y Sexualidad

Arely Cano: fe, esperanza y valentía

Que te detecten el VIH Sida no es causal de muerte inmediata, aún podés plantearte metas para el futuro

Una mujer cuya fe supera todos los obstáculos. Se considera coqueta y a la vez llena de energía. Con 29 años de edad y madre de tres hermosas criaturas de tres, nueve y 11 años, sigue en pie de lucha aunque el VIH sea su fatal compañía.
Arely Cano Meza adquirió el VIH a la edad de 18 años. Dicha información la obtuvo a través de un examen que se realizó, el cual para su desgracia resultó positivo.
El diagnóstico
“Sospeché que portaba esta enfermedad porque bajé mucho de peso y porque había sospechas de una mujer que tuvo una aventura con mi esposo, la cual portaba el virus. Fue por ello que ambos tomamos la iniciativa de hacernos el examen”, detalló Arely.
Antes de la prueba pasamos por una consejería de pareja muy especializada en la Fundación Xochiquetzal, en la cual nos explicaron que tener VIH no significa que uno se va a morir de inmediato. Luego de ello, teniendo la información, nos realizamos la prueba mi esposo y yo en 1997, la cual salió positiva.
¿Qué sentiste ante esa fatal noticia? “Uno piensa que ya se va a morir, y más yo joven, con dos hijos (en ese entonces)... pensar qué podía ser de ellos si yo llegaba a morir. Y no sólo yo, también está la situación del papá de mis hijos, pues a él le costó mucho superarlo, porque ocho meses después de la noticia falleció por una fuerte depresión”, añadió.
Arely comenta que le ayudó mucho la consejería, porque le dio un poco de ánimo el saber que si tenía el medicamento y si se cuidaba, podía vivir mucho tiempo, y de hecho ha sido así. Lo más fuerte es tener fe y esperanza en Dios, que eso nunca se pierde. “Yo le pedí un poco más de tiempo a Dios para ver crecer a mis hijos”.
Tres años para superar el golpe
La situación fue dura. Pasaron alrededor de tres años para que Arely superara esa situación. Actualmente ella continúa asistiendo a la consejería y forma parte de un grupo de autoayuda el cual comenzó con alrededor de nueve personas, de las cuales ahora tres están vivas.
“Ahí me animé, pues miré que no solamente yo estaba en esa situación, sino otras compañeras (os) y que pudieron superar las varias etapas de esa enfermedad. Eso ayudó a que mi persona tuviera ese enfrentamiento positivo hacia la vida como persona y como una mujer que vive con el VIH”, manifestó Cano.
Añadió que “ahora mis hijos han crecido y yo los he visto. Están bien, y tengo una bebé de tres años que gracias a Dios, a través de los tratamientos y procesos de control, cesárea y no amamantamiento, la niña nació sana”, confesó.
Asociación Nicaragüense VIH/SIDA
A pesar de ser un duro golpe, Arely tuvo que ser fuerte, pues tenía que enfrentarse a la vida sola y con dos hijos, que le dieron fuerzas para luchar, pues asegura “tenía que darles algo”, dijo.
“El VIH no es causal de muerte inmediata”, enfatizó Arely, “no significa que no podás tener metas ni futuro, y una de mis metas fue hacer una organización de personas conviviendo con VIH, la cual hoy en día existe: Asonvihsida (Asociación Nicaragüense VIH/SIDA)”. La presidencia está en manos de Arely.
“En esta organización luchamos por los derechos humanos, el acceso al tratamiento y por la debida atención a las personas que conviven con VIH. También, otro de los aspectos que nos hace salir adelante es que muchas personas están siendo afectadas por esta enfermedad, tanto mujeres como niños y hombres”, afirmó.
En 1999 Asonvihsida (Asociación Nicaragüense VIH/SIDA) se conformó como una red de personas que conviven con VIH, pero no tenía personería jurídica. Ya para el año 2001 se constituyó legalmente.
Hoy en día la organización tiene alrededor de 200 personas afectadas por el VIH, de las cuales el 50 por ciento son mujeres y el otro 50 por ciento son hombres. “Esto no significa que no tengamos niños, pues dentro del grupo existen 10 niños afectados, hijos de mujeres que conviven con el virus”, detalló Cano.
Amor, vida y VIH
Arely actualmente tiene una relación romántica la cual lleva tres años de ser. “El hecho de tener VIH no significa que uno se limite, pues podemos vivir libremente una vida sexual sana, pero protegida, porque somos seres humanos como cualquier otra persona, con todas las capacidades”, apuntó.
Esta mujer dejó algunos consejos para todos antes de finalizar esta pequeña entrevista. “Esta enfermedad no tiene rostro, no es problema de trabajadoras sociales, tampoco de homosexuales, llega sin darte cuenta, y no respeta razas, color ni edad, el VIH existe, es una realidad”.
“Quiero decirle a todas las personas que tienen esta enfermedad que el hecho de tener VIH no significa que la vida ha terminado, que se puede vivir con el virus, que se puede soñar, que se pueden lograr muchas cosas, pero que hay que cuidarse, acercarse a los servicios de atención y venir a esta organización para ver otros ejemplos de gente que ha salido adelante; y buscar información es la prioridad”, manifestó.
Y para quienes no padecen VIH, “les aconsejo que no nos discriminen, pues somos personas, y que así como me dio a mí, le puede dar a cualquiera en el momento menos pensado. Háganse la prueba... y siempre usen condón”, finalizó.