Salud y Sexualidad

Un viejo amor

Servicio a la habitación, vino, antojitos, 20 horas de sudor y orgasmos. Al finalizar, Luis Armando recuerda: “Ando mi chequera ¿te parece si te pago en cheque?”

Luis Armando dejó la moto en la universidad, adquirió su primer carro por el buen corazón de una mujer solitaria e infelizmente casada.
Fueron buenos años los de la universidad, ahora tiene un trabajo que la mayoría envidia, todo gracias a los buenos contactos de sus años de formación profesional, que equivale a decir de actividad sexual planificada. Pero a Julia no le importa que el culpable de su primer sueño húmedo tenga una vida profesional reñida con la ética. Eso no es importante. No para ella.
- Si tuviese una agenda con asuntos pendientes en mi vida, --le confiesa a Margarita, cuando la visitó con Estelí en el hospital psiquiátrico--, el Luis Armando sería el primero en mi lista.
- Tiene barriga, --dice Estelí, haciendo una observación de la falta de estética de Luis Armando.
-Julia quiere cerrar ese capítulo de su pasado --consigue analizar a pesar de las pastillas Margarita, cuyo propósito es bajarle la ansiedad y la dejan dormida casi todo el día.
- Bueno, hoy “voy a pasarla bien”, --anuncia Julia que irán de baile y después a un buen hotel-- ¡ja, ja, ja!, --se ríe intentando sonar maligna.
Se encontraron en el bar. Tomaron un par de copas, bailaron, Julia observó que a pesar de la barriga, Luis Armando “todavía la mueve”, pretendieron por casi una hora interesarse por lo que el otro decía, hasta que al final, terminaron convencidos de que sólo el deseo de meterse bajo las sábanas los unía.
Luis Armando pidió la cuenta, observó que apenas tiene dinero para pagarla, y la tarjeta la dejó en casa.
- Dejé el dinero, disculpa, parece que tendremos que arreglar otra cita.
-No. Quedemos en lo siguiente, yo pago el hotel hoy, y después me pagás el dinero. ¿Te parece?
- No sé, me parece ina-propiado que una señorita... digo… no es que sea machista, pero es mi responsabilidad pagar.
- Ahorita vamos a lo que vamos, después me pagás.
El hotel, 5 estrellas como les gusta a los dos, servicio a la habitación, vino, antojitos, 20 horas de sudor y orgasmos. Al finalizar, Luis Armando recuerda que anda su chequera --¿Te parece si te pago en cheque?--
- No, claro que no --responde Julia y recibe un cheque con la suma y un poquito más de lo consumido en el hotel.
Julia está feliz, al fin se le hizo, capítulo cerrado. Pasa por el banco y la sorpresa; el cheque no tiene fondos, el señor Luis Armando hace más de dos años que no tiene cuenta en ese banco. Julia sabe que es inútil llamarlo, no lo volverá a ver en su vida y ríe… pues en el fondo sólo es el adolescente que la volvía loca.