Salud y Sexualidad

El “botox”: la droga facial

La aplicación de esta técnica en cirugía y para un fin exclusivamente estético ha traído gran polémica, pues mal aplicado puede dar aspecto de caras “rellenadas” y pérdida de expresión

EFE/ Reportajes

La toxina botulínica, más conocida como “botox”, es un veneno que semeja el elixir de la juventud, pero tiene sus inconvenientes. Se ha convertido para muchas en una especie de droga para sus caras y siempre quieren un poquito más.
Pasarse con la aguja puede dar al rostro un efecto planchado en que las facciones queden paralizadas e inexpresivas. Marcia Cross (Mujeres Desesperadas), Cher o Nicole Kidman ya han sido víctimas de esta arma de doble filo.
Paradójicamente el veneno conocido como “Clostridium botulinum” en el siglo XIX asustaba a los marineros, pues tenían pánico al envenenamiento por culpa de esta sustancia que estaba presente en las latas y, sin embargo, hoy las mujeres ricas y famosas lo utilizan para adquirir un aspecto terso y joven. La sustancia actúa paralizando el movimiento de los músculos que originan las arrugas de expresión.
Droga facial
La aplicación de esta técnica en cirugía y para un fin exclusivamente estético ha traído gran polémica, y no es para menos, porque si bien en pequeñas dosis es un gran avance en la cosmética y cirugía plástica, mal aplicado puede dar aspecto de caras “rellenadas” y pérdida de expresión, con un resultado de rostros que parecen los de las muñecas de porcelana que provocan más miedo que atracción.
El método es muy sencillo, se inyecta el “botox” en la zona deseada por medio de pequeños pinchazos que prácticamente no duelen y para los que no es necesaria anestesia local. Su inconveniente: sólo dura seis meses.
Por ello, las actrices y famosas comienzan a inyectarse y pierden el sentido de lo que queda bien y lo que es demasiado. Sólo debemos pensar en la bellísima actriz Nicole Kidman, menos bella desde su afición a esta “droga” facial.
Sin efecto por abuso
Otro de los inconvenientes del veneno es que si se abusa de él, el cuerpo crea defensas naturales contra la bacteria y ésta no tiene ningún efecto. Así debe pensar la actriz Marcia Cross, “Bree VandeCamp” en la ficción de “Mujeres Desesperadas”. La actriz se mostraba mucho más natural cuando actuaba en “Melrose Place” y no ahora que parece haber sido planchada por una potente “vaporetta”.
No se quedan atrás Goldie Hawn o Cher. Cuyo aspecto facial es de un pergamino bidimensional. La protagonista de “Cuando Harry encontró a Sally”, Meg Ryan, ha perdido su inocente dulzura y frescura que la hacía tan simpática al gran público y ahora más bien parece un maniquí.
El peligro del plancharrugas
La flaquísima Teri Hatcher (también actriz en “Mujeres Desesperadas”) en su continua obsesión por el físico, perdió también la medida en cuanto a aplicación de la toxina. A lo largo de las temporadas puede observarse que a mayor popularidad y ganancias, la actriz presenta un desmejorado aspecto, debido a un abuso continuo de la cirugía y las dietas.
Lo mismo le ocurre a Kim Cattrall (Samantha Jones en “Sexo en Nueva York”), que al igual que su personaje se le ha ido la mano para embellecerse.
Éstas deberían aprender de compañeras como Sharon Stone, Julia Roberts o Madonna, quienes mantienen unos tersos rostros sin parecer páginas de un libro. Y es que ya lo dijo Rabanne: “La arruga es bella”, y no todo justifica su eliminación, más vale menos botox y más naturalidad que al final van a parecer clones estirados.