Salud y Sexualidad

La risa como medicina

Con una buena risa se mejora el sistema inmunológico en la recuperación del cuerpo unas 24 horas, aunque los sentimientos de odio y rencilla lo debilitan otro tanto

A fines de la década de los 90 el Dr. Path Adams revolucionó los conceptos establecidos sobre los tratamientos de los enfermos en lo referente a la relación médico paciente, y hasta se creó un hospital donde el sentido del humor y la risa eran las principales medicinas.
Para los estadounidenses esto era revolucionario, pero para los orientales no, ya que los practicantes de la milenaria filosofía Zen consideran a la risa como "una de las medicinas más penetrantes con que la naturaleza ha provisto al hombre", en tanto "es capaz de hacer surgir del interior energías curativas muy potentes".
De hecho, la risa es tan potente que es imposible reír y pensar a la vez. Además, activa el sistema inmunológico, fomenta la producción de endorfinas, favorece la circulación sanguínea, aquieta el sistema nervioso, armoniza la respiración, equilibra la presión arterial, despierta la inteligencia, combate los fenómenos alérgicos y mejora el ritmo cardíaco.
Mejora el sistema inmunológico
Entre los practicantes del masaje Trager se informa que con una buena risa se mejora el sistema inmunológico en la recuperación del cuerpo unas 24 horas, aunque los sentimientos de odio y rencilla lo debilita otro tanto.
¿Cómo es eso? En realidad no es la risa la que produce tanto beneficio. Es el estado de felicidad momentánea que muchas veces se presenta con ella y con los momentos de amor bilateral correspondido, o bien con los sentimientos de saciedad y seguridad de quienes se sienten en integración y armonía con el todo. Esto último no siempre se consigue, sólo en algunos casos de éxtasis religiosos.
Cuando el amor auténtico no es honestamente compartido, los sabios terapeutas recomiendan la risa. Pero entiéndase bien, una buena risa que otorgue esa sensación de felicidad, y no una mueca por no dejar, la cual hacen algunas personas cuando les narran algún chiste de mal gusto. Por eso en las prácticas de “risoterapia” se persigue reírse con todo el cuerpo hasta liberar todas las tensiones.
Nuestro cuerpo tiene dos controladores involuntarios en el sistema nervioso: el sistema simpático que incrementa su actividad ante situaciones de estrés, miedo e inseguridad; y el sistema parasimpático, que segrega endorfinas y propicia las excreciones, la sensación de saciedad y, eventualmente, la indolencia. La risa auténtica tonifica el parasimpático y permite sentirse bien y realizado. ¿A quién no le gusta sentirse así?
Los tratamientos con risa no se limitan a recibir el día con un chiste diario o buscar a los compañeros de trabajo y darse bromas (que a veces no los divierten), o de tirarse una o varias carcajadas al día. Es cuestión de sentir la alegría y disfrutarla (en donde algunos se ríen hasta las lágrimas).
Se trata de buscar en cada uno el botón de la solidaridad y sentirse integrado a una comunidad que vela por el bienestar de sus trabajadores; si estamos en el papel de jefes, es necesario tener presente que la responsabilidad no es sólo nuestra, sino de la institución, la cual tiene dentro de sus objetivos el cuido de cada uno de nosotros.

El Dr. Alfredo Ruiz atiende en la Clínica Monte Tabor de la Upoli.
Rotonda Bello Horizonte 2 ½ cuadras al Este.
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