Salud y Sexualidad

Juventud diabética

Hasta hace pocos años, la diabetes tipo 2 no existía en la población menor de 45 años, y la diabetes infantil era sólo de tipo 1, pero las estadísticas indican que la enfermedad está en aumento en la niñez

Éste es un caso real en Nicaragua. Raquel es una niña de 12 años, de 1.50 metros de altura, y pesa 140 libras. En la escuela, sus compañeros se burlan de ella y, los más generosos, la llaman “la gorda”. Raquel no juega en el patio, ni practica algún deporte.
Hace tres semanas ella se quejó de dolor en las rodillas, dolor de cabeza, cansancio y de falta de ganas para ir a la escuela. Su mamá no sabía si estaba enferma o “deprimida”, así que la llevó al pediatra.
La doctora dijo que la obesidad de Raquel pudo haber generado la diabetes tipo 2. Así vemos que Raquel con sus 12 añitos, no está exenta de las complicaciones diabéticas. Ella tiene que tomar medicina diaria, ver al doctor cada dos meses y cambiar su estilo de vida.
¿Cómo es posible que una niña tenga diabetes tipo 2?
Hasta hace pocos años la diabetes tipo 2 no existía en la población menor de 45 años, y la diabetes infantil era sólo de tipo 1 (dependiente de insulina). Por el momento no existen datos oficiales sobre la prevalencia de diabetes en la población joven, pero las estadísticas indican que la enfermedad está en aumento en este sector de la población.
Estudios clínicos muestran que en niños diagnosticados con diabetes, el porcentaje de diabetes tipo 2 se ha incrementado de un cinco --antes de 1994-- a un 30 ó 50 por ciento en los años subsecuentes. Como la diabetes tipo 2 está directamente relacionada a la obesidad, y la obesidad entre la población infantil está en aumento, es lógico suponer que en los próximos años vamos a tener a una población infantil plagada por la diabetes.
Para clarificar un poco sobre la obesidad infantil es bueno explicar que entre las posibles causas están: predisposición genética (uno de los padres es diabético), factores prenatales (desnutrición materna, diabetes maternal, entre otros) y muy determinantes son los cambios ambientales.
La población joven ahora es menos activa que antes, pues no juegan en la calle por falta de lugares adecuados y la delincuencia, tampoco caminan, pues usan vehículos públicos o privados. Actualmente algunos substitutos de la actividad física son la televisión, los juegos electrónicos y el Internet.
Existe también una correlación directa entre la obesidad infantil y el número de aparatos de televisión en la casa, el número de horas de televisión, el número de comidas consumidas frente al televisor.
Además de la inactividad, el otro factor es la nutrición: los niños tienen acceso a consumir más calorías y más comidas con altos contenidos de grasa (sorbetes, frituras empacadas, aperitivos, galletas, etc.). Niños que consumen bebidas carbonadas (gaseosas) consumen una cantidad mayor de calorías, por ejemplo, una gaseosa de 20 onzas tiene unas 240 calorías sin valor nutricional en términos de vitaminas o minerales. ¡El consumo regular de bebidas gaseosas puede contribuir a un incremento de peso de más de 10 libras al año!
¿Qué se puede hacer?
Recientemente en los Estados Unidos, La Fundación Clinton, the American Heart Association (la Asociación Americana del Corazón), y las tres embotelladoras más grandes (Pepsi, Coca y Cadbury Schweppes) anunciaron un trato para combatir la epidemia de la obesidad en los Estados Unidos.
Sustituirán en las escuelas públicas alimentos y bebidas con bajos contenidos de grasas y azúcares.
Ahora, la pregunta es ¿por qué nosotros no seguimos su ejemplo para prevenir esta epidemia gigantesca que se cierne sobre el mundo?
Es importante informarnos y educarnos para proteger a nuestras familias. Asimismo, es importante incentivar a nuestras autoridades de salud para que tomen medidas preventivas efectivas enfocadas hacia el bien común y en términos de mediano y largo plazo.
Catherine Atlan-Corea MD Ph.D.
Université de la Mediterranée
Marseille-France/Managua, Nicaragua
catherine@diabetesnicaragua.org