Salud y Sexualidad

La misma piedra

Julia duda, se convence de que será su último brindis con ese rey, y se deja hacer, sabe que es sólo sexo, sexo sin amor

Te odio - le dice Julia al Bobby - ¿por qué no me dijiste que andás con Margarita?
- No ando con Margarita.
- ¡Pero te acostaste con ella!
- Y con vos, y con tu otra amiga Estelí.
- ¡Te odio!
Julia quiere agarrar de bofetadas al Bobby, también quiere abandonar el bar e ir a sufrir su pena en silencio, en una cantina con Paquita la del Barrio, pero quiere cortar el asunto por lo sano, es decir, salvar algo de dignidad en ese momento, decir la última palabra, una pequeña victoria es suficiente, que sufra el Bobby, como sufre ella ahora que estaba a punto de arriesgarse con el macho cabrío.
- Todos los hombres son iguales - dice y sale del bar, rumbo a su automóvil. En el parqueo recuerda que ha dejado la cartera en la barra, no quiere regresar y ver al Bobby de nuevo, no puede pedir un taxi, el dinero está en la cartera.
Bobby sale del bar, trae la cartera en la mano, camina con frescura como si no tuviese culpa de nada.
- Dejaste tus llaves, el celular y tu cartera. A pesar que no te
gustan esos gestos de machismo, pagué tu cuenta - explica el Bobby con gesto juguetón - no entiendo por qué estás tan molesta.
- ¡Margarita es mi amiga! - trata de explicar Julia.
- También es amiga mía.
- ¡Estelí es amiga mía!
- Ella también es amiga mía, ayer salimos.
- ¡Ellas están enamoradas de vos!
- Ah no sabía, bueno tendré que hablar con ellas. Porque si es por amor, prefiero estar con vos.
- ¿De verdad Bobby? - pregunta Julia por el rayo de esperanza.
- Sí, vos y yo lo tenemos claro, es sólo sexo sin compromiso.
- Te odio - reprime la pasión Julia, busca su carro. El Bobby la sigue.
- Julia... Julia... Julia - la llama.
- No quiero saber más de vos Bobby, nunca más.
- Qué lástima, yo que quería proponerte... sabés nunca he besado a una mujer en un carro tan incómodo.
- Ya nos hemos besado en el carro.
- No ahí- replica Bobby Estuardo con malicia en los ojos.
Julia duda, se convence de que será su último brindis con ese rey, y se deja hacer, sabe que es sólo sexo, sexo sin amor, para ella es como si el amor, el verdadero estuviera ahí en la lengua juguetona del Bobby.