Salud y Sexualidad

La buena salud que da el sexo

La actividad sexual eleva la autoestima, estimula la creatividad, promueve el autoconocimiento y revitaliza

EFE/ Reportajes -Una vida sexual activa y sana puede proporcionar numerosos beneficios tanto para el bienestar psicoemocional como para la salud física.
Los expertos sugieren cómo sacar el máximo partido a la química del placer compartido, la cual mejora el sistema cardiovascular y la piel debido a la generación de hormonas, entre otros beneficios.
La actividad sexual eleva la autoestima, estimula la creatividad, promueve el autoconocimiento y revitaliza. Además, una vida amorosa activa es un magnífico antídoto contra los problemas mentales, y existe evidencia de que hay una estrecha relación entre las disfunciones sexuales y los estados depresivos, los cuales se influyen mutuamente y desgastan la relación de pareja.
Más allá del positivo impacto psicológico y emocional de la sexualidad, sobre el cual ya existe abundante información, las últimas investigaciones sobre los complejos mecanismos biológicos que se ponen en juego durante la pasión, demuestran que los beneficios de una vida amatoria satisfactoria van mucho más allá, y mejoran la salud orgánica en general.
Buena parte de los beneficios fisiológicos del sexo se deben a la catarata de reacciones bioquímicas que se producen en el organismo antes, durante y después de un coito o masturbación placenteros, en las que intervienen hormonas como la DHEA, con un posible efecto antienvejecimiento, sustancias como el óxido nítrico, un vasodilatador que mejora la circulación sanguínea, y las endorfinas, un neurotransmisor con propiedades sedantes y analgésicas.
"El amor es bueno para tu salud", ha sido el eslogan de la campaña de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), durante el Día Europeo de la Salud Sexual, destinado a demostrar que una vida sexual activa mejora la calidad de vida de las personas y a reivindicar que la comunicación de la pareja es una de las vías de solución en los problemas de disfunción sexual. Ese eslogan se asienta sobre una abrumadora base científica, que indica que practicar el sexo es una forma apasionada de ponerse en forma, similar a practicar un deporte.

Ayuda a adelgazar.
El gasto energético de la actividad sexual es diferente en la mujer y en el hombre, y depende del peso y la intensidad del encuentro, pero se calcula que durante el coito se queman entre 200 y 400 calorías.
Mejora la circulación sanguínea.
La práctica sexual favorece el bombeo de la sangre, haciendo que llegue a todos los órganos con mayor rapidez, y produciendo un mayor caudal sanguíneo que se irradia hacia todo el cuerpo y la zona genital.
Aumenta la vitalidad.
La elevación de la capacidad cardiorrespiratoria aporta mayor energía al organismo, lo cual favorece la movilidad de los músculos y aumenta la sensación de agilidad.
Embellece la piel y el cabello.
Se ha comprobado que cuando la mujer hace el amor produce una mayor cantidad de estrógenos, unas hormonas que redundan en un pelo más suave y brillante. Además, el aumento de la sudoración hace que se limpien los poros y se mantenga la piel más hidratada y protegida.
Aleja el dolor de cabeza.
La tensión de los vasos sanguíneos cerebrales, que es la causa principal de muchas cefaleas, se reduce cuando hacemos el amor.
Beneficia la dentadura.
Dar besos estimula la segregación de saliva, con lo cual disminuye la presencia en la cavidad bucal de las sustancias ácidas que causan las caries y la placa bacteriana.
Estimula la oxigenación.
Durante el acto sexual, el sistema nervioso asociado al aparato respiratorio se prepara para una etapa de acción intensa, aumentando su ritmo de funcionamiento. Al respirar activamente se activa la inhalación del aire y llega más oxígeno a todos los órganos y tejidos.
Potencia las defensas orgánicas.
Al igual que el estrés las erosiona, la actividad sexual favorece la actividad de las defensas inmunológicas, evitando contraer infecciones y enfermedades con facilidad, como ocurre a quienes tienen el ánimo decaído.