Salud y Sexualidad

Los miedos y la timidez

Un hombre de 42 años, de profesión exitosa, pero con muchos miedos, visitó mi consultorio y se puso en tratamiento

Para iniciar es bueno saber que los miedos son naturales, que todos los hemos experimentado en algún momento, unos más que otros, algunos los asocian a algo en especial. Uno de los miedos más sentidos es el hablar en público, ya sea para pronunciar un discurso, hacer preguntas al profesor o decir lo que opinamos en una reunión.
La timidez es un trastorno muy extendido, ésta se oculta tras una fachada jovial o agresiva. Aparentemente, las personas le tienen miedo a nada ni a nadie y se reafirman dando consejos a los demás.
La timidez está extendida por la vergüenza, aun cuando ésta no siempre se identifique como tal. La vergüenza con respecto de uno mismo frecuentemente se encuentra relegada en el inconsciente. A todas luces se esconde detrás de la agresividad; los excesos de cólera permiten distanciar a los demás, para que no se descubra el secreto.
Todos los tímidos tienen en común un sentimiento de vergüenza, fundamental producto de su infancia.
Un caso especial
Un hombre, de 42 años, de profesión exitosa, pero con tantos miedos, visitó mi consultorio y se puso en tratamiento. Esto porque el día que le tocó hablar en público sintió que se le venía el mundo encima, se pensó atrapado. Quedó congelado con sólo pensar que debía exponerse ante las miradas y las críticas, meditaba y meditaba lo que debía decir y cómo decirlo.
Al iniciar la terapia le dejé como tarea que escribiera todos los mensajes que recordara, las frases de sus padres o adultos que le habían dado en su niñez.
Fue sorprendente todo lo que escribió, todo lo que recordó giraba en torno a frases como: “No servís para nada. Sos un tonto. Torpe. Inútil, callate. Vos no tenés derecho a hablar. No interrumpás. Cuando los adultos hablan los niños callan. Sólo sandeces hablás”, y un etcétera enorme, ya que cubrió dos páginas y las empapó con lágrimas.
Un niño maltratado, atormentado, lleno de ira, vergüenza y, sobre todo, con un enorme miedo, no sólo para hablar en público, sino para un sinnúmero de cosas
Venciendo el daño
Algunos miedos ha podido vencerlos a base de enormes esfuerzos, para enfrentar otros ha tenido que recurrir a manejos equivocados, o sea a mecanismos de defensa, como la agresividad, lo que le ha provocado grandes frustraciones, hasta somatizar y tener que recurrir a medicamentos y drogas, para poder vencer los temores que se han manifestado con taquicardia, sudoración excesiva, temblor en todo el cuerpo, insomnio, falta de apetito, etc.
La psicoterapia ha sido muy extensa, ya que ha habido la necesidad no sólo de vencer los miedos, sino de externar la ira, ese enojo que provoca el que te quiten tus derechos, cuando te han callado y anulado.
Los padres y demás adultos creen que a los niños los pueden tratar como se les antoje, sin siquiera pensar cuánto daño le están haciendo, ni que su autoestima la están destrozando.
Lo bueno de todo esto es que se puede restablecer la autoestima, obtener confianza y seguridad en sí, y vencer los miedos y la timidez.
Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas
Psicóloga
Consultorio psicológico “Mente Sana”
Reparto Bello Horizonte B II 84
Teléfonos 249-0536 Y 812-2460
E- lediagutierrez@cablenet.com.ni
Los invito a participar en el Seminario-Taller “Reglas de oro para hablar en público”. Domingo 18 de junio, de 9:OO AM A 1:OO P.M.
Costo: C$300.00
Para todo público
Contenido: Treinta reglas para dirigirte efectivamente al público. Técnicas de relajación para vencer el temor.
Metodología: Altamente práctico
Información e inscripción: Llame a los teléfonos del Consultorio Psicológico “Mente Sana”.