Salud y Sexualidad

La Viagra es un medicamento, no un milagro

Tener una erección es más complejo de lo que parece con una somera descripción biológica, pues intervienen en él muchos factores

La impotencia sexual o disfunción eréctil peneana, últimamente en boca de todos por la aparición de la Viagra (cuyo principio activo es el Sildenafilo), puede definirse como la incapacidad para conseguir una erección que posibilite el coito.
Esta disfunción, que tan notablemente repercute en la calidad de vida de muchas personas, afecta al 15 por ciento de la población masculina de 40 a 70 años, y al 52 por ciento de los mayores de 70 años.

Proceso complejo
La erección está determinada por la acumulación de sangre en el pene. Este órgano dispone de unos cuerpos cavernosos que, a modo de esponjas, y al tener estimulación sexual, se llenan de sangre, haciendo que el pene adquiera la fase de rigidez que hace posible la penetración.
Sin embargo, este proceso es, en realidad, más complejo de lo que la somera descripción anterior podría dar a entender, pues intervienen en él muchos factores: estímulos visuales, táctiles, psicógenos, cardiovasculares, hormonales... La erección es, pues, un proceso delicado que puede verse inhibido por muchas circunstancias.
No por ello debe administrarse la Viagra alegremente, como si uno fuese a tomar un afrodisíaco. Es un medicamento, una sustancia activa que incrementa la liberación de sustancias relajantes y vasodilatadores a nivel no sólo del pene, sino también de otros órganos y vísceras, por lo que puede presentar complicaciones y efectos secundarios en algunas personas. De hecho, y como se sabe, se han registrado muertes asociadas a la toma de este producto.
La Viagra hay que tomarla, siempre, bajo indicación del médico, y después de estudiar el problema concreto de impotencia del paciente, tras realizar el diagnóstico correcto de su causa. Para un uso correcto de la Viagra:

* Es un medicamento que ha generado muchas expectativas, pero que tiene efectos secundarios y algunas contraindicaciones. No puede administrarse indiscriminadamente. Si la necesita, acuda a su médico, y expóngale el problema. Y si es necesario, hágase una revisión, hable con su pareja. Pero no la tome a hurtadillas, sin control.
* No se debe tomar cuando se ingieren nitratos para tratar afecciones cardiacas.
* La cimetidina y la eritromicina hacen que la concentración de sildenafilo (principio activo de la Viagra) en sangre aumente, por lo que si toma alguno de estos medicamentos hay que comunicárselo al médico. La dosis de Viagra debe ser menor a la normalmente prescrita.
* Las reacciones adversas más frecuentes después de su ingestión son: dolor de cabeza (16 por ciento de los usuarios), bajada de tensión (10 por ciento), molestias gástricas (7 por ciento), congestión nasal (4 por ciento), disturbios visuales, se ve azul nublado (3 por ciento). Con menor frecuencia, se han registrado también diarrea, sarpullidos y mareos.
* No han sido estudiadas las repercusiones de las combinaciones de la Viagra con otros tratamientos para la impotencia. Por tanto, no deben realizarse combinaciones.
* Si tiene problemas hepáticos o renales, consulte con su médico.
* Hay un incremento del riesgo cardiaco asociado a la Viagra, por lo que hay que hacer siempre una valoración cardiovascular antes de su toma.
* No deben utilizar Viagra quienes sufren patologías del pene, como deformaciones, fibrosis u otras afecciones.
* Quienes padecen algunas formas de leucemia o mieloma múltiple, que predisponen al priapismo (erección mantenida durante horas), deben abstenerse de tomar Viagra, al igual que quienes sufren de retinosis pigmentaria, ya que estas pastillas generan disturbios visuales.

Fuente: revista.consumer.es