Salud y Sexualidad

Donde la espalda pierde su nombre

Esta parte del cuerpo sigue generando curiosidad, guasa y mucha admiración, pues también se instala la imaginería erótica

EFE/Reportajes
Los glúteos, fondillo, cola, trasero, posaderas, ‘butt’ o ‘ass’, las nalgas --tan habitual en expresiones malsonantes, cariñosas o lascivas--, esta parte del cuerpo ha de ser cuidada para preservar su consistencia, tersura o mitigar los estragos del paso de los años. Muchas, incluso, optan por reducir o aumentar su tamaño por medio de la cirugía como el ‘buttocks augmentation’ o implante de glúteos.
Materia de tabú, no obstante, el trasero no ha sido sólo objeto de bromas a lo largo de los tiempos, sino también de admiración, erotismos y lujuria. Icono de desnudez e intimidad, ha conseguido importantes réditos en el ámbito de la moda, de la salud, de la literatura --a modo de inspiración—y, sobre todo, en la órbita del sexo.
Empero, el tiempo pasa factura y la flacidez ejerce una presión inevitable sobre las partes más blandas y musculadas del cuerpo. A pesar de su situación geográfica, el trasero genera interés y tanto hombres como mujeres se preocupan por su cuidado. De este modo, hay una diversidad de técnicas para desarrollar la firmeza y elasticidad que se pierde con los años.
Turismo médico
Los remedios caseros, los ungüentos, cremas o pócimas son prácticos para mantener y realzar el equilibrio de la piel. La combinación de jugos de melón, vinagre o manzana favorece la formación de tejidos nuevos y la cicatrización de viejas heridas, manchas o erupciones. Sin embargo, el músculo depende del ejercicio y la gimnasia --ya sea en sus distintas modalidades (‘gym-jazz’ o rítmica, ciclostática o bicicleta fija)-- o de la práctica de deportes como la natación, ciclismo, marcha o ‘footing’, por citar algunos.
Pedalear bajo el agua con bicicletas estáticas sumergibles (hydro-ryder) es una de las nuevas modalidades deportivas y de mantenimiento que se ha creado en Italia y se cree que incrementa la resistencia del corazón y el sistema circulatorio corporal al igual que fortalece la musculatura de la espalda, el abdomen, piernas y glúteos.
No obstante y para las personas que consideren que esto requiere demasiado esfuerzo, siempre queda el recurso de la cirugía, una tarea radical a través de la cual se puede llegar a sustraer hasta siete kilos de grasa acumulada en las áreas no deseadas por los pacientes.
La lipoescultura es, pues, uno de los servicios estéticos más requeridos. Además, las grasas sobrantes van a recipientes de donde, posteriormente y si se requiere, serán usadas para nuevamente introducirlas con el propósito de aumentar glúteos o quitar arrugas del cuerpo.
Los cirujanos plásticos han encontrado un negocio rentable en estas curas que no están exentas de riesgos clínicos.
La gluteoplastia para incrementar el volumen de los glúteos y modificar su forma natural es defendida por www.internationalsurgery.com/, uno de tantos centros en los que se practica el denominado ‘turismo médico’ con aspiraciones quirúrgicas y estéticas.
Más perfecto y venerado
En él se identifican a los dos géneros como destinatarios de estos cambios e, incluso, se adelantan algunos de los motivos más usuales y comunes para su realización: “para aumentar el volumen de los glúteos con pobre desarrollo muscular”, “para añadir firmeza y definición en la región de los glúteos”, “para incrementar curvas, particularmente cuando son estrechas”, “para obtener unos glúteos con el efecto de un ‘lifting’”.
También en empresas como ésta se aplican rellenos como el Hydrogel, realizado con polyacrylamida y agua en una aplicación de gel que no provoca efectos secundarios en la piel.
De alguna manera, ni la censura ni el tabú o los eufemismos han conseguido apartar la mirada de esta área de la que el maestro español de la picaresca literaria: Francisco de Quevedo Villegas (1580- 1645) afirmaba que “(…) por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado de él, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella.
Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando (…). Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol".