Salud y Sexualidad

No hay segunda sin tercera

Las manos del Bobby son dos cosas: expertas y sinvergüenzas, por esas dos razones le quita la braga, a la vista y paciencia de los clientes del bar

Jove

- ¿Y tu amiga? -- le pregunta el Bobby a Julia, quien se sorprende de
encontrarlo un viernes en un bar y no en el trabajo, con sus eternos
planes estratégicos.
- Bien, ella está bien -- responde Julia, sin saber bien a qué amiga se
refiere Bobby Estuardo, ya que Margarita y Estelí le contaron que en
el transcurso de una semana ambas han yacido con él.
- Contame loca ¿qué hacés con tu vida? ¿Cómo te va? ¿Ya no trabajás
para esa organización que defiende...? -- y el Bobby se queda en
blanco, por primera vez, desde que ella lo desea en secreto --,disculpa
que te lo diga, pero estás bellísima.
Julia no esperaba que el Bobby reconociera en ella los cuatro meses de
caminatas diurnas, el aeróbico y la natación con la cual ha conseguido
mantener su mente alejada de cualquier interés romántico. Sin embargo, ella descubre,
para su desgracia, que su nariz ha captado la presencia animal del
galán criollo.
- ¿Me estás piropeando con malas intenciones? -- flirtea Julia.
- Con las peores intenciones... soy un hombre de naturaleza
estrictamente animal -- responde el Bobby, mientras coloca su mano izquierda
entre los muslos de Julia.
- Las muchachas ya me contaron -- trata de escaparse con humor, pero el
Bobby coloca su mano derecha cerca de su corazón --¡Qué rico
perfume!.
- No uso perfume -- la mira directamente el Bobby, y el resto del mundo
desaparece para Julia. Las manos del Bobby son dos cosas: expertas y
sinvergüenzas, por esas dos razones le quita la braga, a la
vista y paciencia de los clientes del bar, El Bobby observa, sorprendido, "la
cuestión" de Julia.
- ¿Muerde el león? -- pregunta el Bobby sonriente. Julia no entiende y
casi al momento recuerda que tiene sobre cuatro meses que no mete cuchilla
abajo, "total, me dije, está cerrado el negocio", de inmediato su
rostro se pone rojo.
- Es que.. - intenta explicar Julia, pero el Bobby ya está haciendo
otra cosa con los dedos.
- También soy barbero --dice el Bobby--, se guarda la ropa interior de
Julia en la bolsa de la camisa, la toma de la mano y la lleva al auto.
- Margarita me dijo... Estelí también me contó, que la semana pasada.
- En las sabias palabras de Bogart; eso fue hace mucho tiempo --y la
mirada del Bobby quema las entrañas de Julia.
- Me gustan las mujeres que son como las aspiradoras; te aspiran, te sacan todo el polvo y luego te escupen como basura, agotado, deshecho... sólo polvo.
- Yo... yo no hago tareas domésticas - Julia se arrepentirá luego de
la frase, pero en ese momento sólo tiene una duda que su corazón le
dice debe despejar – Bobby, ¿me amás? - lo dice con la clara intención
de liberarse del embrujo fatal.
Pero sus piernas, sus condenadas piernas, tiemblan, y el Bobby espera
que sea ella quien se decida a hacer el amor, el viejo 1-2 en el auto.
Julia no puede más, le salta encima; lo muerde, roe, aspira,
transpira, desmenuza, tritura, descalabra, paladea y goza como nunca
disfrutó en su vida, para ella el universo le ha dado revancha, al fin
ha atrapado entre sus piernas al Bobby y sólo podrá devolverlo vacío.