Salud y Sexualidad

Al ritmo del consuelo onanista

El hombre ha regalado a la mujer – durante mucho tiempo- instrumentos para jugar que estimularan su imaginación masculina. Consoladores, vibradores o ‘dildos’ que, con infinitas posibilidades de diseño, se han convertido en parte de la iconografía sexual.

EFE- REPORTAJES.
Paradójicamente y en la actualidad, muchas parejas heterosexuales han incluido en sus juegos de cama estos aparatos con la intención de compartir. Algunos, realizados en plata y cristal de Swarovski, alcanzan precios astronómicos.
La masturbación femenina está más aceptada entre los varones como aditivo erótico y pauta excitadora que la masculina entre las mujeres. Sin embargo, - en la actualidad y con independencia de la tendencia sexual- las mujeres y los hombres utilizan, ambos, ‘dildos’ y consoladores.
Esta práctica – impensable hace décadas- se está extendiendo entre el público heterosexual que desea “desarrollar sus posibilidades sexuales a través del juego anal”, según destaca una de las responsables de La Juguetería, www.universidad-delsexo.com, uno de los establecimientos o ‘sex- shop’ que más ‘juguetes’ eróticos dispensa.
Nuevos tiempos, nuevos juegos
Parece ser que, indistintamente de la tendencia sexual, se están incluyendo con profusión entre los juegos eróticos más solicitados. Por otro lado, establece una igualdad entre géneros por la que se intercambian los mismos aparatos.
En este sentido y desde este proveedor, se señala que “afortunadamente y poco a poco, el hombre heterosexual se está abriendo a nuevas experiencias. Esto quiere decir que el hombre ha regalado durante mucho tiempo a la mujer, juguetes sexuales para que los utilizara en sus fantasías masculinas. Ahora, en cambio, comienza el hombre a utilizarlas para que la mujer las disfrute acompañada y lo está integrando en la práctica”.
Curiosamente, el varón tiene menos prejuicios al practicar sexo – por su condición, educación y statu- pero según esta encargada “los tiene mucho más en cuestión personal”. De hecho, una de las grandes obsesiones de los clientes masculinos, que – acompañados de su pareja- deciden consultar sobre precios y condiciones de estos aparatos, es el hecho de que se les asocie con el público gay.
Como elemento común para las fantasías sexuales de la pareja o matrimonio, se utiliza a solas y se comparte ya que es una manera de meter el juguete en las prácticas sexuales cotidianas. Algo que en palabras de la encargada mencionada “es la clave para mantener una relación sexual estable y sana, evitando así el aburrimiento”.
Dildos, consoladores, vibradores
El tipo de cliente que compra estos objetos es variado pero con especial incidencia en los jóvenes que comienzan a jugar probando y experimentando nuevas sensaciones y los más mayores que siguen practicando tras años de ensayos.
“Tenemos un abanico muy amplio de público y esa es una de las cosas más interesantes. Desde gente joven que comienza a jugar, metiendo accesorios en sus juegos y prácticas, hasta gente que está muy metida en la escena y llevan treinta años practicando. Lo que sí es curioso es que hay mucha mujer como cliente”, señala la misma fuente.
Los dildos o consoladores son juguetes sexuales, comúnmente con forma de falo, que ayudan en la interacción sexual durante la masturbación. La etimología de la palabra viene asociada a una posible corrupción del latín (‘diletto’, deleite).
Los vibradores tienen una proyección y utilidad similar pero incorporan mecanismos eléctricos (con baterías) y velocidades automáticas con previa selección.
Pueden costar de 15 a 500 euros (17,7 y 589,6, respectivamente) dependiendo de las filigranas que incorporen o de los materiales con los que están realizados. Los encargados de La Juguetería atesoran como joya un consolador “con cola de piel, cristal de swarovski, pie bañado en plata y estuche forrado en cuero” que ronda los 290 euros (341 dólares) de precio.