Salud y Sexualidad

Y de nuevo el Bobby

Al Bobby Estuardo le gustan las mujeres al natural, aunque ni loca piensa untarse las axilas con limón y comprarse en el mercado de masaya una de esas vestimentas campesinas para pasar por india

Jove
Es increíble - piensa Margarita - la defensa de los pobres, dos meses al año, hace de todos "los sin fines de lucros" buenos cristianos -. En el fondo, Margarita, entiende la situación, total sin los buenos salarios que "regala" la gente del primer mundo para defender los pobres, muchas y muchos de sus colegas de bares y aventuras, no tendrían un céntimo para los bacanales del resto del año.
Y justo cuando el mes parece perdido para siempre, recibe un correo: "Amigas y amigos, vamos a presentar un libro sobre experiencias campesinas, están todas y todos cordialmente invitados". El recuerdo de las manos del Bobby acariciándole los muslos a la orilla del río la enloquece.
- Si - recuerda - memorias, buenas memorias. Al Bobby Estuardo le gustan las mujeres al natural, aunque ni loca piensa untarse las axilas con limón y comprarse en el mercado de masaya una de esas vestimentas campesinas para pasar por india.
- Mi encanto natural es suficiente, aunque por las dudas mejor me corto el pelo y compró una de esas camisetas coquetonas que usa la gente pobre y se compran en galería, aunque un viejecito de 12 horas a New York... mejor me disfrazó de tercer mundista, el Bobby prefiere lo nacional.
Margarita observa su rostro durante una hora en el espejo, es ella, pero también no es ella, algo ha cambiado en el transcurso de los meses, no sabe que es, pero es un sónido lejano que se acerca.
- Al natural - se lo repite como un mantra protector.
¿Qué se puede decir de la presentación de un libro sobre lo mismo? Los pobres son más pobres, hay que invertir en educación... así que Margarita pudo prescindir de la primera
media hora del discurso revisando de arriba a bajo al Bobby.
- Ningún hombre es como el vino, algunos vinos merecen más de dos copas - le dice al oído al Bobby cuando pasa a su lado.
Bobby le pide hablar en privado.
- Sé que tuvimos un pasado, pero ahora tengo una compañera estable. Y mira loca, vos me moves el piso, pero quiero complicar mi vida. Además tengo un hijo.
- ¿Tuviste un hijo con esta mujer con la que vivís? - pregunta atónita.
- No con otra amiga.
Margarita sabe que el Bobby tiene la vida desordenada. - No me importa - y lo besa.
Lo que paso después excede los límites y las buenas costumbres de éstas páginas, será suficiente decir que fueron 7 y sin interrupción.